En los últimos años cada Gobierno ha impulsado su propia Reforma Tributaria.
Hay
coincidencia, sin embargo, y lo ha dicho el propio Gobierno del
Presidente Gabriel Boric, que el proyecto ingresado esta semana a la
Cámara de Diputados es el más ambicioso hasta la fecha.
Los
economistas regionales Juan Luis Oyarzo y Manuel José Correa
advirtieron ayer los efectos que puede tener, sin embargo, esta
iniciativa, aunque las diferencias entre ambos en su valoración global
son significativas.
Para
el primero se trata de una iniciativa innecesaria dado el deficiente
gasto público, mientras que el segundo hizo presente que los efectos de
la reforma pueden verse afectados por el difícil escenario económico,
aunque recordó, no obstante, que en términos globales la carga
tributaria de nuestro país está por debajo del promedio de países de la
Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE).
Correa
El
economista Manuel José Correa expresó al respecto: “El Gobierno
presentó su propuesta de Reforma Tributaria, siendo la tercera en los
últimos 10 años. Recordemos que la reforma tributaria de Bachelet no
alcanzó los objetivos al recaudar mucho menos de lo esperado; la plata
se gastó en contratación de empleados públicos y generó desconcertantes
enredos contables para las empresas. Como resultado, tuvimos una caída
de la inversión en los 4 años de su Gobierno y un crecimiento económico
vegetativo. Todos los aspectos de la reforma presentada por el Gobierno
de Boric deben ser discutidos técnicamente en el Parlamento. Sin
embargo, debemos hacernos la pregunta: ¿Para qué el Gobierno quiere
recaudar otros 4,2 puntos del PIB, es decir, unos 12 mil 500 millones de
dólares? Muy simple. El Gobierno de Boric requiere financiar su
programa de múltiples e irresponsables promesas de campaña. Pero usted,
señor o señora, ¿le pasaría plata de su bolsillo a quien lo malgasta?
Seguro que no. El Estado ha demostrado ser un mal gestor que no cumple
con sus compromisos. Por ejemplo, son millones de chilenos que no pueden
estar tranquilos en sus casas y menos en la calle por causa de la
delincuencia, narcotráfico y terrorismo. Las listas de espera en salud
no disminuyen. El propio Banco Interamericano de Desarrollo planteó que
el Estado desperdicia más de 5 mil millones de dólares (40% de lo que
pretende recaudar la reforma) y sabemos que el 60% de los programas
sociales están mal evaluados”.
Correa
aboga por más eficiencia estatal, antes que todo. “Que el Gobierno le
meta la mano en el bolsillo y empiece a bien utilizar los recursos. El
ciudadano debe cuestionar si esta reforma tributaria es: 1. Justa (los
que ganan más pagan más), 2. Recaudará lo que se espera, 3. Si fomentará
la inversión, porque sin inversión no hay ni crecimiento, ni empleo, ni
mejoras salariales. Creo que tenemos antecedentes para desconfiar
seriamente”, concluyó.
Oyarzo
A
su vez, el economista Juan Luis Oyarzo declaró que “como cualquier
reforma tributaria, el objetivo es mejorar la recaudación fiscal y con
esto nos referimos a los impuestos, que es la principal fuente de
ingreso que tiene el Estado”.
Agregó
que “esta reforma en particular es bastante ambiciosa en comparación a
otras como, por ejemplo, la de la Presidenta Michelle Bachelet, que
pretendía la recaudación de 3 puntos del PIB para el financiamiento de
una educación gratuita que fue uno de sus principales compromisos de
campaña. En esta ocasión, el Presidente Gabriel Boric pretende ir algo
más allá y llegar a una recaudación de 4,3 puntos del PIB en sus cuatro
años de gobierno”.
Oyarzo
sostiene que es una meta ambiciosa, en especial, “porque el PIB es una
variable que depende de muchos factores internos y externos que llevan a
generar una incertidumbre económica. En palabras simples, no tenemos
certeza de cuánto podría crecer el país (PIB), lo que lleva a desconocer
también cuánto se podrá recaudar en valores absolutos. Esto le ocurrió a
la Presidenta Bachelet, que pretendía recaudar con su reforma 8.200
millones de dólares, no obstante, la tasa de crecimiento de su Gobierno
se desplomó llevando a que los anhelados tres puntos de recaudación
cayeran a solo 0,3 puntos del PIB”.
Por
ello sostuvo que “se corre un riesgo importante con esta reforma, ya
que en este escenario complejo a nivel internacional se podría frenar la
inversión, generando un incremento mayor de la inflación y deteriorando
los empleos. Pero, por otro lado, la reforma pretende generar justicia
redistributiva, en especial, porque nuestro país se encuentra muy
alejado de la carga obligatoria de los países de la OCDE, que en promedio llegan a un 34,7%, mientras que Chile tan solo llega a un 27%”.
Un
aspecto crucial, dijo, es el momento de aplicación de la reforma, “ya
que en la actualidad nuestro país enfrenta un escenario negativo en
cuanto a crecimiento y con una inflación que afecta de manera
transversal -pero más a los sectores vulnerables-, de tal manera que el
momento de esta reforma es el que podemos llegar a cuestionar y que de
seguro será uno de los temas de discusión en el Congreso. Una reforma de
estas características puede ser anulada si el país no entrega
estabilidad para la inversión”.
Agregó
que se espera que “ante el esfuerzo que realiza la sociedad para
contribuir a elevar la progresividad del sistema tributario, exista el
mismo entusiasmo para que los altos cargos del Estado contribuyan
activamente en rebajar sus ingresos y estar a la altura de las posiciones que ostentan”.