“El amor se manifiesta de muchas maneras y cuidar a mi mamá es una de ellas. Me siento cansado, pero no arrepentido”

Dejó
su vida a un lado para cuidar a su mamá y a su papá. Jorge Varas
Espinoza lleva más de 20 años haciéndose cargo de su mamá. Mientras que
de su papá lo hizo otros 10 a pesar de estar separado de su esposa Laura
Espinoza Román de 89 años, que el 24 de mayo del próximo año espera
celebrar sus 90.

Jorge
trabajó por muchos años en una planta de exportación de erizo a Japón
ubicada a 15 kilómetros de Punta Arenas. Tenía buenas relaciones
laborales, un buen ingreso y
más de una vida por delante. Pero el deterioro de su mamá lo hizo dar un giro de 180 grados.

Laura,
ahora una adulta mayor, blanca y de un hermoso pelo blanco está
postrada, su artrosis, enfermedad oncológica, y otros problemas
personales la fueron deteriorando. Y su único hijo pudo detectar esa
falencia a tiempo.

Jorge cree mucho en los “ángeles” y cuando se refiere a esta palabra lo hace en referencia a doctores y profesionales de la salud que los han ayudado en el camino.

Ambos
viven con una pensión de viudez de 390 mil pesos en una casa con pileta
y una rampla echa de madera donde no entran más ingresos, solo ingresan
los profesionales del Programa Punta Arenas Te Cuida, Centro de
Rehabilitación (en su momento) y profesionales del Cesfam 18 de
Septiembre.

“Cuesta
mucho. Hay que adecuarse a nuevos sistemas de vida, económica y social
porque se estrecha la economía en el hogar”, explica Jorge mientras hace
una pausa para desahogarse y estar pendiente de su mamá.

Es evidente que
la pensión que le llega a su mamá no alcanza para costear todos los
artículos que debe adquirir para cuidarla. Cada día se pone más difícil
la compra de útiles de aseo, pero en las reuniones que asiste Jorge,
consigue beneficios de muchas personas que conocen su historia.

Jorge,
en ocasiones puede reorganizar su vida. Se junta con sus amigos del
liceo e incluso “monitorea” su mamá por teléfono para estar un poco más
tranquilo.

El
magallánico también padece de algunas enfermedades, pero eso no lo ha
detenido en su misión de vida. Cuenta que desde muy pequeño vivió en su
casa situaciones muy fuertes que lo llevaron a determinar que él debería
ser quien estuviera al cuidado de su madre.

“Opté
por cuidarla para quedarme al lado de ella como mujer y mamá, pero
después se vino acentuando, yo todavía trabajaba, cada vez ella tenía
menos movilidad, problemas depresivos, artr
osis
severa y asma. Tuvo que ser así porque para hacer esta labor una
persona cobra más de 450 mil pesos, lo hacen en ciertos horarios y
liberan los fines de semana. De ahí se me fuero
n cerrando las brechas”, cuenta Jorge.

Jorge
agradece toda la ayuda que le ha prestado la Municipalidad de Punta
Arenas a través de los establecimientos de atención primaria y programas
municipales, pero reconoce que hace falta un poco más de ayuda para
aquellas personas que pasan por su misma situación o peores.

“Es
un trabajo muy duro y debería haber muchas más leyes y apoyos. No es
suficiente, es buena la ayuda que tengo, pero no es suficiente en
nuestro caso. Todo el tiempo tengo que andar pensando dónde conseguir un
paquete de pañal”, relata el magallánico.

Sin
embargo, reconoce el gran trabajo que realizan los profesionales que,
constantemente visitan su domicilio atender a su madre Laura.

“Esta
ayuda ha sido muy importante, no me siento tan solo como antes. Tengo
esa manito de la gente de salud que la puedo tocar y me apoya. Ojalá
haya más recursos, pero al final del día uno se ve involucrado en esto
por amor, el amor se manifiesta de muchas maneras. A pesar de todo lo
que hemos vivido alguien se tenía que hacer cargo de esto, no me siento
arrepentido, me siento cansado, pero no arrepentido”, concluyó Jorge que
se despidió porque su mamá lo estaba llamando para ser atendida.

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