El anhelo vecinal para cambiar el rostro del sector denominado “Pueblo Hundido”

Los terrenos que, hasta hace dos décadas cobijaron las 345 viviendas de un Programa Especial para Trabajadores (PET) en Punta Arenas, hoy se aprecian muy diferentes.
Del total del grupo residencial, sólo persisten en el sector, ubicado al final de calle El Ovejero al costado de la Avenida Frei, sólo 104, es decir, menos de un tercio.
Las demás hubo que demolerlas porque las graves fallas estructurales ponían en peligro a sus ocupantes, ya que los cimientos estaban quebrados, los muros, con amplias grietas y las puertas no cabían en los marcos o porque eran pequeñas o porque excedían las medidas originales.
¿Por qué?
Por una situación muy parecida a lo que se registró hace algunos días en Puerto Natales: los terrenos en que fueron construidas las casas no eran aptos porque hubo un estudio de suelos errado; porque el estero Llau Llau filtraba parte de su caudal hasta el sector y porque bajo la primera capa de estabilizado había napas subterráneas y un turbal.
Las autoridades de la época, en conjunto con las juntas de vecinos y los afectados, decidieron, al cabo de largas conversaciones, que la mayor parte de las viviendas era irrecuperable y se trazaron planes en pos de  una solución, pero sin concretar las medidas analizadas.
Gladys Miranda dijo que “posteriormente asumió el nuevo seremi de Vivienda, el arquitecto Cristián Matheson, y se dio solución a parte importante de esa problemática, lo cual implicó finiquitar la debida compensación, con diversas soluciones a los vecinos afectados; demoler las viviendas irrecuperables; apoyar a quienes debieron quedarse porque sus viviendas presentaban un riesgo nulo o menor y se sentó las bases de la primera parte del proyecto Parque Llau Llau”.
Éste incluyó la sede vecinal, una multicancha y programas de reparación de las viviendas, aislamiento térmico y ampliación, por la vía de subsidios directos.
La segunda etapa, pendiente aún, contempla una cancha de basquetbol, estacionamientos y otros avances urbanísticos en el sector, lo cual tiene inquietos a los vecinos, dijo la presidenta de la Junta Los Navegantes, porque siguen a la espera de una prometida reunión con el seremi de Vivienda y Urbanismo para analizar la situación pendiente.
Por su parte, la vecina María Luisa Guzmán Ojeda, una de las afectadas por el problema del hundimiento de los terrenos en que se levantó su casa, indicó que algunos problemas persisten, por lo menos en su casa; que la multicancha y terrenos cercanos, en verano, son escenario de encuentros juveniles, donde se consume alcohol y después se ejecutan acciones vandálicas, como rotura de vidrios de automóviles y ruidos molestos.
Pero, pese a todo, tanto ella como Gladys Miranda confían en que se cumplirá lo prometido y que el sector modificará sustancialmente su actual aspecto, más aún si se toma en cuenta que el CORE ya otorgó 56 millones de pesos para la futura construcción de veredas la que se sumará a la pavimentación de la media calzada de calle El Ovejero, hasta ahora, una de las arterias que son de tierra.

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