“El año pasado tuvimos 19 pacientes con tuberculosis en la región”

La tuberculosis es una infección bacteriana contagiosa que afecta principalmente a los pulmones, pero puede comprometer cualquier órgano del cuerpo. La bacteria que causa esta enfermedad se llama Mycobacterium tuberculosis o Bacilo de Koch.
La infección se puede transmitir a través del aire por una persona que ya padece la enfermedad. Si este padecimiento no es tratado de forma oportuna y adecuada puede causar daños permanentes en los pulmones o incluso la muerte.
No todas las personas que se infectan con el Bacilo de Koch presentan la enfermedad, ya que la gran mayoría de las personas controlan la infección y nunca se enferman.
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de un 10% de los infectados manifestarán la enfermedad a lo largo de la vida. Se estima que un tercio de la población mundial esta infectada por el Bacilo de Koch, lo que se traduce en 9,7 millones de casos nuevos de tuberculosis al año y 1,7 millones de muertos por esta enfermedad.
Síntomas
La bacteria de la tuberculosis se propaga con más frecuencia en los pulmones y los síntomas que aparecerán son  tos intensa, que dura tres semanas o más, dolor en el pecho, tos con sangre o esputo (flema que sale del fondo de los pulmones). Otros síntomas que puede presentar la enfermedad son debilidad o cansancio, pérdida de peso, falta de apetito, escalofríos, fiebre y sudor durante la noche.
Esta enfermedad es derivada y tratada en el Hospital Clínico Magallanes, donde el infectólogo Rodrigo Muñoz es el encargado de realizar los tratamientos pertinentes.
Muñoz explicó que “en el tratamiento se usan cuatro drogas asociadas. Son tratamientos que tienen primero una fase diaria, de 50 días y después seguido por una terapia trisemanal de más o menos seis meses, dependiendo si hay alguna comorbilidad o en qué lugar está la tuberculosis. Si es una tuberculosis pulmonar, generalmente son seis meses, posterior al tratamiento diario”.
Agregó que “en Chile el tratamiento está garantizado por ley a todos los pacientes y desde hace un par de años existe una simplificación del tratamiento, en el sentido que las pastillas vienen asociadas y la cantidad que hay que tomar es menor que lo que se usaba antes”.
Datos en la región
El infectólogo fue muy claro en decir que “en la región todo el estudio de tuberculosis está centrado en el hospital. O sea, si uno se hace una baciloscopia, que es el examen para diagnosticar, todas las personas vienen, aunque sea desde Puerto Natales, etcétera, todas vienen hacia el hospital”.
En la misma línea, señaló que “nosotros el año pasado como región tuvimos 19 pacientes con tuberculosis, de los cuales dos correspondían, además, a pacientes VIH, donde existe una asociación entre la enfermedad que es bastante frecuente”. Además, comentó que según cifras de la Seremi de Salud, en 2014 hubo 31 casos y en 2015 disminuyó un poco, 23 enfermos con esta bacteria.
Muñoz manifestó que “tenemos un índice de pesquisa de tuberculosis que es bastante bajo, alrededor de 11,5 baciloscopias por cada 100 mil habitantes y nosotros deberíamos tener alrededor de 50, lo que significa que, en general, se piden pocas. Esta es una enfermedad que si uno no la busca, no la encuentra o puede aparecer en etapas muy avanzadas. Entonces, siempre hay que tener un índice de sospecha y pedir más exámenes”.   
Prevención
El especialista explicó que principalmente la prevención es una pesquisa precoz. “Es una enfermedad que es infectocontagiosa, que se puede transmitir de persona a persona. Entonces, la mejor forma de prevención es detectar a pacientes que están con tuberculosis en forma precoz para evitar que existan contagios secundarios entre su grupo familiar o la gente cercana”, puntualizó.
Asimismo, añadió que “lo otro es que hay algunos grupos donde la tuberculosis es más frecuente, que generalmente son inmunosuprimidos, pacientes VIH, donde nosotros los buscamos en forma más activa. Así que el diagnóstico en los pacientes VIH es mucho más eficiente que en otros grupos. Pero también puede darse más en diabéticos o en gente en situación de calle, alcohólicos, donde uno debiera tener además un índice de sospecha un poco mayor que en el resto de la población”.

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