Una
de las barreras naturales que tiene el Continente Blanco es la
Corriente Circumpolar Antática (CCA) la cual impide el paso de especies
invasoras ayudando a resguardar la biodiversidad que actualmente existe
en el Polo Sur.
Cabe
señalar, que alrededor de la Antártica existe un mayor número de
corrientes marinas que influyen de manera significativa en las especies
que habitan el ecosistema del lugar, las cuales pueden ser fundamentales
en la dispersión de organismos bentónicos.
Un
equipo de investigadores, estudió la influencia de la Corriente Costera
de la Península Antártica (APCC) sobre una de las especies bentónicas
más numerosas existentes en el Continente Blanco, como es el bivalvo,
destacando su importancia en la distribución de larvas y su consiguiente
población en el Polo Sur.
Carlos
Muñoz, científico del Instituto de Entomología de la Facultad de
Ciencias Básicas de la UMCE y autor del estudio, destacó que esta
investigación aporta información inédita sobre los patrones de
dispersión de las especies, “además contribuye al conocimiento sobre el
rol de la corrientes marinas costeras en la dispersión de larvas”.
Por
su parte, Leyla Cárdenas, investigadora del Centro de Investigación
Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitutes (Ideal) explicó que
“este trabajo es el resultado de la interacción y sinergia de dos
proyectos de relevancia internacional como son Fondap-Ideal y el
proyecto NERC Conicyt Icebergs, lo que nos permitió vincularnos al British
Antarctic Survey y ser parte de los cruceros científicos”. Añadió que
“esperamos que la renovación del Fondap nos permita seguir consolidando
esta colaboración”.
Gracias
a la recopilación de datos genómicos, asegura el estudio, se podrá
comprender cómo las poblaciones marinas pueden ser afectadas por
fenómenos como el cambio climático y el aumento de la temperatura en el
océano austral, entendiendo mejor los procesos oceanográficos y
permitiendo rescatar datos valiosos para la preservación de especies.