Con gran preocupación han visto los empresarios turísticos el impacto que las movilizaciones están provocando en el desarrollo de esta importante actividad económica, en Punta Arenas y Magallanes.
La madrugada del lunes, el transatlántico de bandera holandesa Zaandam, con mil 876 turistas y pasajeros a bordo, arribó a Punta Arenas en los instantes previos a que un grupo de alrededor de 40 trabajadores portuarios, se tomara los accesos a los muelles Prat y Mardones.
Las ráfagas de más de 50 nudos que azotaban la zona a esa hora hicieron cancelar la recalada, de acuerdo a los protocolos de seguridad establecidos. “A las seis de la mañana, yo ya sabía que el barco no atracaría por culpa exclusiva del viento, no del paro”, dice enfático Roberto Movillo, gerente de la agencia de turismo Romo que, una vez en tierra, atiende a la casi totalidad de los pasajeros que arriban en cruceros internacionales a Punta Arenas. Pero aunque, el teniente primero (L) Álvaro Cáceres, capitán de puerto subrogante, confirmó esta afirmación, dejó en claro que, incluso, sin viento, el barco no habría podido atracar, debido al bloqueo de los accesos.
Insólitamente, los trabajadores movilizados lo consideraron un triunfo y depusieron la movilización, en horas de la tarde.
GOLPE ECONÓMICO
Durante la última temporada de cruceros 2015 2016, fueron cancelados por primera vez, seis arribos de cruceros a Punta Arenas.
Lamentablemente, la cancelación de un crucero a esta ciudad, representa la pérdida de importantes recursos para el comercio regional, recursos que Rovillo calcula entre 100 y 150 millones de pesos solamente por cada recalada, cifra que se distribuyen entre un sinnúmero de actores locales en Punta Arenas, entre ellos: el propio puerto y la agencia naviera, la agencia de turismo, el transporte, artesanos, el comercio, la industria gastronómica, la Zona Franca e, inclusive, los proyectos sociales del Gobierno en Magallanes, a través de determinados impuestos (ver notas apartes).
INCONCEBIBLE
Para Movillo, “el que un grupo de 18 personas se pare en la puerta de un muelle, se tomen el puerto y la autoridad no intervenga para restablecer el orden público es inconcebible”, declara.
“¿Qué pasaría si mañana, a mí no me gustó una nota de este diario y me pongo con dos camionetas y un grupo de personas a mi cargo, en la puerta de acceso de El Pingüino y no los dejo ni salir, ni entrar y, peor aún, la autoridad decidiera no intervenir. ¿Es aceptable algo así?”, se pregunta.
Y agrega: “¿Y si el barco hubiera atracado y resulta que entre los turistas viene alguien que saca un documento y dice “Yo tengo pasaporte diplomático y tengo necesidad de viajar”. ¿Qué vas a hacer?, ¿vas a dejar que los trabajadores movilizados le cierren el paso, a una persona que tiene inmunidad diplomática?”.
Y no es el único que piensa así, pues el Sindicato de Trabajadores de la Empresa Portuaria Austral, llamó a los trabajadores portuarios a deponer su actitud, por no considerar válidas sus razones.
IMAGEN PAÍS
Ya días antes y a propósito del paro de los trabajadores estatales, el presidente de la Cámara de Turismo de Punta Arenas, Eduardo Camelio, había expresado su preocupación al respecto. “Entendemos que existen problemas, pero es necesario tener en cuenta que los turistas planifican sus viajes con mucha antelación y la noticia de estos hechos hace que, simplemente, cancelen sus reservaciones e, incluso, a largo plazo dejen de venir a la zona”.
Lo peor es que cada vez más, el mecanismo de movilizaciones de determinados grupos de presión, empieza a instalarse como un mecanismo de negociación más.
Camelio considera que se debiera recurrir a este recurso solamente cuando los mecanismos de diálogo ya han fracasado, para así evitar que sea la fuerza y no el diálogo el que impere.
Para la industria de cruceros, estas noticias son especialmente, preocupantes, máxime si la ciudad de Punta Arenas, se ha convertido en un destino cada vez más habitual de un importante número de líneas navieras y, más aún, la ciudad se ha fijado como meta el superar a Ushuaia, ciudad que sólo durante la última temporada, recibió 251 recaladas de cruceros, el triple de Punta Arenas.
De hecho, esta competencia no sólo retórica sino real, dado que sólo este año, el Gobierno logró la llegada de una nueva línea naviera, la noruega Midnatsol, la cual durante cuatro años operará en paralelo dos cruceros, uno hacia Ushuaria y otro a Punta Arenas, de modo tal que, al final de este proceso, se decida finalmente por una u otra ciudad, como destino definitivo. El propio intendente, Jorge Flies, planteó como desafío el que Punta Arenas supere a Ushuaia en este reto.
MAL CLIMA
Los trabajadores portuarios esperan esta semana iniciar conversaciones, aunque el peligro de nuevas movilizaciones sigue latente, para la industria, con nuevos actores.
La nueva preocupación es lo que pueda pasar el día martes 13 de diciembre, con los trabajadores del Servicio Agrícola y Ganadero. “Acabo de enterarme de esta situación por el diario y resulta preocupante, pues ese día arriban a Punta Arenas, precisamente dos barcos y tenemos contratados 22 buses”, manifiesta.
Al respecto, sin embargo, el presidente regional de la Asociación de Funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero, Jaime Bustamante, expresó el viernes su esperanza que las nuevas conversaciones con el Ministerio de Hacienda, permitan traer algo de luz en un escenario que se vislumbra incierto. “Después que conversamos con el director nacional del SAG, el resultado fue tan nefasto que hubo movilizaciones en varias ciudades. Ahora, tenemos la esperanza que con la nueva agenda de reuniones, va a haber una salida y no será necesario llegar a una nueva paralización”.
Sin embargo, las perspectivas no son del todo halagüeñas, ya que las diferencias entre lo ofrecido y lo que se necesita es, realmente muy alta.
Por ello, las perspectivas de una nueva movilización que afecte a los cruceros esperados aquel día, es elevada.
-¿Qué pasaría en ese caso?, ¿podrían arribar los cruceros?
“Técnicamente, sí podrían hacerlo, pues no habría bloqueo. Pero creo que sería muy irresponsable que la autoridad autorice su desembarque, pues para ello siempre se exige a nuestro servicio que efectúe una revisión del barco, antes del desembarco, a fin de evitar cualquier problema sanitario, por lo que de ocurrir la paralización, esperamos que la autoridad respectiva no autorice el desembarque, tan sólo por motivos o presiones económicas, pues lo que está en juego es, nada menos, que el patrimonio fitosanitario del país”.