El Pingüino destapó graves vulneraciones contra mujeres bajo protección del Estado

Eran palabras que debían ser escuchadas:

“Necesito
que esto se haga público, en caso que llegue a pasar cualquier cosa,
porque me quieren sacar de la región”, dijo una de ellas.

Su
compañera era aún más dura: “Saben que trabajan con mujeres
vulnerables, que nadie va a pelear por ellas, que nadie las va a
escuchar, no le importamos a nadie. Y así nos hacen sentir, como la
escoria de la sociedad”.

Para
entonces, ambas ya habían agotado todas las instancias legales,
mensajes, correos electrónicos, entrevistas con la seremi y un largo
etcétera, sin resultado.

Eran
mujeres sometidas a una medida de protección por parte del Estado,
luego de sufrir graves hechos de violencia intrafamiliar:

Pero
lo que encontraron en la Casa de Acogida de la Mujer, a cargo de la
fundación FIDE XII, fue un régimen que definen como carcelario, donde
sufrieron malos tratos y precariedad en los insumos que utilizan o que
se entregan a sus hijos para vestir o jugar.

Una
de ellas quiso dar su nombre, su compañera prefirió el anonimato. Para
protegerlas a ellas y a sus hijos, este medio optó por omitir el nombre
de ambas, mas no sus testimonios.

Nuestro medio consultó otras versiones, otros antecedentes y todos apuntaban a lo mismo.

Por
supuesto también quisimos conocer la opinión de las autoridades del
Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género de la Región de
Magallanes, a cargo de supervisar el actuar de esta institución. La idea
era mostrar ambas versiones en la misma publicación.

Era
la oportunidad entones, para el servicio diera a conocer lo que habían
hecho en relación a un tema tan sensible, las medidas adoptadas, las
reuniones de los equipos de trabajo para supervisar el actuar de la
fundación FIDE XII, incluso la oportunidad para desmentir las
acusaciones, en caso que los testimonios hubieran sido falsos, como
luego dirían muchos en redes sociales, exigiendo que diéramos a conocer
la otra versión.

Mas
no hubo otra versión. Se esperó casi dos días por ella y la única
respuesta que llegó fue decir que no se referirían al tema… Un
silencio ensordecedor que lo decía todo.

El
miércoles, el reportaje de Pingüino Multimedia salió a la luz y solo
entonces Sernameg Magallanes dio a conocer un comunicado en que daba
cuenta de un trabajo periódico de supervisión y su disposición constante
a dialogar.

Pero
en Santiago, no opinaban lo mismo y desde la dirección nacional llegó
un correo fulminante: “Se ha pedido la renuncia de la ahora exdirectora
regional de SernamEG en Magallanes, Fabiola García Pinto. Desde el nivel
central se tomarán prioritariamente las medidas conducentes para
asegurar el funcionamiento del CDA, la continuidad en la atención y
responder a las demandas pendientes”.

Además,
aclararon que desde que tomaron conocimiento de los hechos se solicitó
el cambió de la coordinadora y del equipo profesional a cargo del
funcionamiento de la Casa de Acogida.

Horas después, se anunciaba acciones legales y los funcionarios salían en defensa de la destituida Fabiola García.

Las denunciantes
aseguraron que existen malos tratos y precariedad en los insumos que se
utilizan en la cocina o que se entregan a los niños para vestir o jugar.
Afirman, que la inversión que se hace en la Casa de Acogida para
otorgar una pasar digno, no se ve reflejado en el recinto. Denuncian,
que en el tercer piso encontraron juguetes, ropa y otros elementos que
están casi nuevos, que permanecían ocultos sin ser utilizados.

“Hice
todos los trámites burocráticos, denuncias, mails, conversaciones con
la directora, la seremi e incluso con la ministra, a quien se le entregó
una carta, detallando todo lo que sucede en la Casa de Acogida,
mostrando fotografías de los malos tratos, ollas rotas, quemadas. Había
juguetes escondidos”.

“Quienes
están en la Casa de Acogida estamos muy acongojadas, la sicóloga que
está, nos dice que no está capacitada para llevar nuestros casos
adelante (refiere a que es por falta de experiencia y quizás por no
contar con una especialidad, ya que lleva poco en el rubro)”.

“La
situación en casa está muy compleja, el ambiente es tenso, porque somos
mujeres en una alta complejidad de vulneración, no tenemos una red
familiar, somos las mujeres más vulnerables dentro de la red de SernamEG
y las más invisibilizadas. Yo siento que es un robo que ellas cobren
sus cheques todos los meses sin ir a trabajar, eso es algo que se puede
confirmar a través de las cámaras que hay en las casas. Ellas no llegan a
trabajar, a veces llegan a las 10 de la mañana y se van a la 1 de la
tarde. Hay semanas que no van. Para mí, eso aquí y en cualquier lugar es
causal de despido. Sin embargo, la directora regional aboga mucho por
ellas. Siempre busca la manera de protegerlas. Negaron alimento, me
castigaron apagando la calefacción de mi pieza”.

“Existen
educadoras y tienen turnos rotativos de cada ocho horas. En teoría, yo
tengo entendido que ellas están ahí para hacer talleres, asistirnos,
contenernos, pero eso no es real”.

“Hay
usuarias que tienen hogar propio, pero están en la Casa de Acogida
porque el agresor va a su vivienda y sabe cómo entrar o porque el
agresor le destruyó la casa, le sacó los focos, necesitan arreglar su
lugar para retornar con sus hijos, pero esa ayuda social no existe”.

“El
régimen de la Casa de Acogida es carcelario, donde hasta hace un mes
atrás, nos mantenían la cocina con llave, existían horarios de apertura.
Estos eran de 7.00 a 9.00 horas, luego se abría de 11.30 a 14.00 horas,
ése era el momento en que podías cocinar, ése era el horario para
cocinar la cena. Si tú no estabas o te encontrabas trabajando, en la
tarde no podías cocinar y te obligan a firmar una carta que dice ‘me
niego a recibir los alimentos’, no era que se te negaran, uno no se
niega, pasa que estabas trabajando o en alguna actividad. Se nos
prohibía cocinar a deshora. Lo mismo con el aseo”.

“Todas las mujeres que estamos en la Casa de Acogida, lo mínimo que tenemos es un estado depresivo”.

“El
equipo, la institución, sabe que trabaja con mujeres vulnerables, que
nadie va a pelear por ellas, que nadie las va a escuchar, no le
importamos a nadie. Y así nos hacen sentir, como si fuésemos la escoria
de la sociedad”, dice la primera usuaria, madre de tres hijos, quien
busca recuperarlos del padre.

Acusa que el Sernameg no hace nada y que ante esta indiferencia teme que su situación y la de sus compañeras empeore.

“Hace
más de un mes estoy recibiendo, no sé si decirle agresiones, por parte
de las funcionarias de la Casa de Acogida. Me están amenazando con
quitarme a mi hijo. Yo hace tres meses sufrí violencia extrema, un
intento de femicidio frustrado, de parte de mi expareja, quien me
propinó nueve puñaladas y golpes de puño”.

“Yo estoy con una muy fuerte depresión.
Quiero recalcar que no he recibido ayuda psicológica de ningún tipo de
estos programas en los que estoy. Hace poco recibí una llamada,
diciéndome que me iban a trasladar, y que si no lo hacía lo iban a subir
a mi causa, recalcándome que si yo no aceptaba lo que me estaban
pidiendo, me iban a quitar a mi hijo”.

“Tengo miedo. Nosotras no hemos hecho nada malo. Solamente pedimos un trato digno para nosotras y nuestros hijos”.

“Descubrimos
un tercer piso en el cual tienen juguetes, ropa y muchas cosas para los
niños y para nosotras. Después de que ocurrió esto, no me han parado de
amenazar con que me van a quitar a mi hijo, me han amenazado todos los
días, me han llamado, me han venido a ver. Yo no soy mala madre, a mi
hijo lo cuido muy bien. Necesito qu
e esto
se haga público, en caso de que llegue a pasar cualquier cosa porque me
quieren sacar de la región, al lugar donde está mi agresor”.

“Estoy
pidiendo ayuda, por el temor que tengo de que me quiten a mi hijo. No
sé hasta dónde más puedo llegar, he recibido ayuda solamente de las
usuarias. De verdad, necesitamos ayuda y apoyo. Ya no puedo más, lo
único que tengo es mi hijo, pero ya no sé qué más hacer. Estoy muy
asustada y preocupada”.

Ante
estos hechos, el abogado Robinson Quelín en representación legal de las
víctimas, declaró: “Los hechos son gravísimos. Entendemos que se
vulneran gravemente los derechos de estas personas protegidas por el
Estado y, además, las instituciones vinculadas habrían vulnerado lo que
establece la convención de Belem do Para”.

REACCIONES

Tras
la denuncia pública, la seremi de la Mujer, Alejandra Ruiz, expresó:
“Las situaciones que allí ocurrieron ameritaban la salida de la
directora regional de Sernameg. Tomamos conocimiento desde la seremi
hace aproximadamente un mes y medio, por el reclamo que hace una de las
usuarias. Ahí, se fueron canalizando las solicitudes para ir en
respuesta de mejores condiciones”.

Pero
la remoción de Fabiola García indignó a los funcionarios de Sernameg
Magallanes, que emitieron una declaración: “La exdirectora regional de
SernamEG Magallanes, siempre mantuvo una participación activa,
procurando que las supervisiones técnicas se realicen de acuerdo al
modelo de intervención, asesorando al organismo ejecutor continuamente,
para que éste dé cumplimiento al convenio suscrito y entregue respuesta
oportuna a las demandas presentadas por las mujeres residentes en la
Casa de Acogida de Punta Arenas”, motivo por el cual califican la
petición de renuncia como “infundada y arbitraria”.

Agregan
que la seremi sabía al menos desde el 14 de octubre de estos hechos,
pero que no se vinculó con el equipo de SernamEG para darle solución,
sino que habló directamente con una de las usuarias.

Los
funcionarios destacan que se está trabajando en el rediseño del modelo
de intervención de violencias de género y el compromiso con los
objetivos de la institución.

El
comunicado no desmiente ninguna de las acusaciones, aunque ciertamente
se echa en falta alguna mención de solidaridad hacia las víctimas.

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