El silencioso abandono de la Antártica chilena

Cada
mañana, durante más de 34 años, los niños de la Escuela Villa Las
Estrellas iniciaron con alegría su jornada de estudios, al igual que
todos los alumnos del resto del país… la diferencia es que ellos
vivían y estudiaban en la Antártica.

Lamentablemente,
a contar del próximo año, esta mágica realidad, que incluso había
llamado la atención de medios internacionales como el New York Times,
llegó a su fin en las lejanas tierras de la Isla Rey Jorge, archipiélago
de las islas Shetland del Sur.

El
Gobierno declaró inhabitable sus instalaciones a fines de junio,
obligando así al cierre de la emblemática escuela debido al deficiente
estado de sus instalaciones. “En la base aérea, los niños entregan
felicidad a las personas. Cada vez que ven a un niño, incluso en las
bases vecinas, se alegran, llaman la atención”, recuerda con emoción, la
última profesora de esta escuela, Fernanda Quijada.

Pero
esta triste noticia era solo el punto final de un proceso de deterioro
generalizado de las instalaciones nacionales en el continente blanco,
como quedó pronto de manifiesto.

Apenas
dos semanas después de emitirse esta triste orden, la madrugada del 12
de julio, un incendio destruyó totalmente las instalaciones de la
Gobernación Marítima en el territorio antártico nacional. Diez
funcionarios de la Armada debieron refugiarse en las dependencias del
Instituto Antártico Chileno (Inach), mientras se implementaba un amplio
operativo de apoyo y asistencia, el cual se hizo más complejo debido a
la necesidad de mantener operativas las funciones de esta gobernación y
que dicen relación con el apoyo logístico a las operaciones navales y
aéreas y que se traduce en labores de búsqueda y rescate, control de
contaminación y apoyo en evacuaciones médicas, entre otras.

Hasta
ahora, la Armada no ha dado a conocer las causas exactas de este
incendio, pero más importante que aquello fue la señal que este suceso
representó, tanto para el resto del mundo, como para la opinión pública
nacional y regional que observó alarmada cómo sus constantes denuncias
sobre la materia habían caído en saco roto.

INACH

Al
analizar la destrucción de las dependencias de la Armada, el director
nacional del Inach, Marcelo Leppe, declaró que “la destrucción de la
Gobernación Marítima se suma a una lamentable tendencia que se ha ido
instalando en las instalaciones antárticas debido a sucesivos siniestros
que las han afectado”.

Estos
han afectado tanto a bases chilenas como extranjeras, como fue el caso
del incendio de la Base Frei en 2005, el gimnasio de Villa Las Estrellas
en 2009 y la base brasileña Comandante Ferraz, ocurrido en 2012.

Leppe
recordó entonces que en el caso de las instalaciones siniestradas en
julio, se trataba de construcciones nuevas y que además estaban a la
espera de una reciente aprobación de recursos para la construcción de
una nueva central de incendios que deberá incorporarse a las nuevas
instalaciones.

Con
todo, y a pesar de las precauciones que se deben adoptar, el directivo
no dudó en plantear los enormes desafíos que exige el combate del fuego
en las condiciones antárticas. “Lo peor es el viento, el cual puede
alcanzar ráfagas de hasta 300 kilómetros por hora y en esos casos,
lamentablemente, es totalmente imposible controlar cualquier incendio”.

Otro
problema grave es la situación de las bases aisladas de nuestro país en
diferentes puntos del continente. “En este caso, existió la posibilidad
de refugiarse en la Base Escudero que está al lado, pero en otras bases
que están aisladas, un incendio puede plantear una situación de vida o
muerte para los sobrevivientes”, admitió.

Además,
en el continente blanco tampoco se pueden utilizar los mismos químicos
que están disponibles para Bomberos en el resto del mundo, debido a las
restricciones científicas y legales establecidas para evitar la
contaminación del prístino ambiente polar.

Otros
países ya están tomando medidas al respecto. Corea del Sur invertirá
casi 30 millones de dólares y Brasil que invertirá otros 98 millones de
dólares, han comprendido la importancia de nuevas inversiones.

MOLESTIA REGIONAL

El
22 de octubre, durante la celebración del Día de la Región, el
presidente del Consejo Regional, Tolentino Soto, hizo patente la
molestia de la opinión pública regional sobre la forma como el Gobierno
ha abordado esta situación, no solo en lo referente al descuido de su
infraestructura heredado de anteriores a
dministraciones, sino también, aun más preocupante, sobre los cambios normativos que el Ejecutivo estudia sobre la materia.

“Respecto
del Estatuto Antártico, que comienza a tramitarse en el Parlamento,
alzamos nuestra voz para demandar que las atribuciones administrativas
de dicho territorio, se mantengan bajo la potestad del Ejecutivo del
Gobierno Regional y que se entreguen los recursos necesarios para
mantener presencia chilena en el continente helado, ya sea a través de
recursos sectoriales o incorporados a través del FNDR. No nos olvidemos
que esta región tiene dos apellidos, tiene padre y madre conocidos:
Magallanes y Antártica chilena”.

El
descuido de las instalaciones antárticas y la preocupación regional por
dicho estatuto, ya había sido planteada por el anterior presidente del
Consejo Regional, Miguel Sierpe, quien ha insistido reiteradamente a lo
largo de este año en la importancia de ambas materias y la necesidad que
el Gobierno aborde, de una vez por todas, el constante y peligroso
deterioro de las dependencias nacionales en el continente blanco.

Pero
hay un tema sobre el cual, hasta ahora, nuestro país ha evitado
pronunciarse y causa cada vez más preocupación: la extensión de las
plataformas continentales y que implica, en la práctica, la prolongación
de los reclamos de soberanía de los distintos países que han suscrito
el Tratado Antártico hacia aquel continente extremo.

Hasta
el momento, el Gobierno ha evitado toda declaración sobre la materia,
lo que contrasta con el hecho que ya Argentina dio a conocer sus
pretensiones sobre el particular.

Mientras,
la Armada de Chile se apresta a iniciar una nueva campaña antártica, la
misma que el año pasado significó dar casi una vuelta y media al mundo.
Los vuelos privados a la Antártica se multiplican y, al menos, el
criticado Plan Magallanes incluyó la construcción
de dos nuevos puertos en Puerto Williams, con una inversión millonaria. Por lo pronto, es un nuevo comienzo.




@PedroEscobar

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS