El 13 % de la matrícula total de la Escuela 18 de Septiembre, es decir, 112 de 871 estudiantes, son migrantes. La mayoría proviene de países como Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador, República Dominicana y Haití. En testimonio de tres escolares cuentan su experiencia en este establecimiento que le ha brindado formarse en la educación pública.
José Medina Chirinos, estudiante venezolano de 8º básico B, llegó a Chile hace tres años junto a su familia y se adaptó rápidamente. Aunque venía de otro sistema educativo, los profesores le brindaron un gran apoyo, especialmente su profesor de ciencias que lo ayudó a entender la materia en la que estaba menos avanzado. Él describe a la escuela como su “segunda casa” y valora la calidez, el cariño y el entendimiento que recibió del personal, los directivos, los inspectores y sus compañeros. En su tiempo en la escuela, ha participado en el equipo de fútbol y el grupo vocal y coro, en donde más se ha destacado.
Lore Ospina Palomeque Lara, de 5º básico B, tiene raíces de Argentina y Colombia, ha vivido en Chile durante seis años. Llegó a la escuela en kinder y se sintió muy bien recibida por sus compañeros. Aunque llegó muy pequeña, dice que una de las diferencias culturales más notorias son las costumbres culinarias. Ella también se ha destacado por participar en el coro del establecimiento.
Jalexa Lozano Valverde, de 9 años y cursando el 4º básico B, lleva tres años en la escuela. Ella recuerda que la trataron muy bien desde el primer día y destaca que sus compañeros le compartían utensilios que no tenía. A su vez, reconoce que su profesora también fue de gran ayuda, dándole “espacio personal” cuando se sentía triste. A ella le gusta jugar a “la mancha” y al fútbol en la escuela, y mencionó que le sorprendió la buena acogida que tuvo.
Enfoque de la escuela en la integración
La directora Patricia Barrios Saint-Germain y la jefa del área técnico-pedagógica, Mackarena Cárdenas, explicaron las estrategias inclusivas para que se sientan felices y se integren para lograr un buen desarrollo y un exitoso proceso de aprendizaje. Esto se basa en la implementación de un currículo flexible y adaptable, con acciones específicas para apoyar a los estudiantes migrantes que giran bajo cuatro ejes:
-Diagnóstico inicial: al matricularse, cada estudiante nuevo pasa por un diagnóstico integral que evalúa su nivel académico, estado emocional y contexto cultural. Esto ayuda a identificar posibles brechas y a adaptar el plan de estudios.
-Apoyo académico y social: la escuela cuenta con profesionales como psicólogos, psicopedagogos y terapeutas para atender diversas necesidades. Se ofrecen tutorías y apoyo para el idioma a estudiantes haitianos quienes hablan creolé.
-Integración comunitaria: a través de la orientadora y la jefa técnica, se organiza una bienvenida para los estudiantes, dándoles la oportunidad de presentarse y compartir detalles de sus vidas. También se entrevista a los apoderados para presentarles el proyecto educativo y entender sus necesidades, como la de conseguir uniformes.
-Actividades extraescolares: la escuela promueve la participación en diversas actividades deportivas y culturales. Como “escuela modelo” del IND, ofrece una gran variedad de deportes. La asociación cultural Franco-Magallánica también colabora con un taller de francés para apoyar a los estudiantes haitianos.