Desde hace algunos días se siente en el aire puntarenense la cercanía de la Navidad, la fiesta cristiana que conmemora el nacimiento del niño Jesús y que hace que las personas –niños y adultos- manifiesten sentimientos de recogimiento, paz, unión, alegría y reconciliación.
En las calles la actividad comercial no ha parado y ayer los locales atendieron en horario continuado a los ayudantes del Viejito Pascuero que buscaban afanosamente cumplir con lo solicitado en las cartas y listas que los niños enviaron con la ilusión de recibir uno o varios regalitos.
La Navidad en Magallanes ha sido tradicionalmente el momento propicio para reunir a los seres queridos en torno de la mesa familiar, que esa noche suele engalanarse para compartir la cena especialmente preparada para la ocasión
Es la fiesta de la alegría porque es la celebración de la fe que se hace vida, es un momento único para la familia y para reafirmar la amistad. Vivir la Navidad significa preservar aquellas costumbres que nos han acompañado desde siempre: el pesebre, el árbol de Pascua, los villancicos, la reunión de la familia, los paseos, los gestos de amistad con los vecinos, por ejemplo, compartir un trozo de pan de pascua, todo en un ambiente de paz y hermandad.
Sentido de la Navidad
Para el vicario general de la diócesis de Punta Arenas, padre Fredy Subiabre, “la Navidad para los cristianos es la celebración de la encarnación del Señor, la presencia de Dios en medio de nosotros. Él asume nuestra condición para salvarnos, para liberarnos, comparte nuestro caminar. Entonces el nacimiento de Jesús es la grandeza de lo frágil, de lo débil, de Dios que se hace uno de nosotros para hacernos grandes, fuertes”.
-¿Qué recomienda la Iglesia para celebrar esta fecha tan significativa?
“La invitación de la Iglesia es a que no nos olvidemos qué estamos celebrando, cuál es el sentido de la Navidad: el nacimiento de Jesús. Entonces, es tal vez un momento para armar juntos el pesebre con nuestras familias, que es una manera pedagógica también de no olvidar en lo que estamos, de participar en la celebración litúrgica, de hacer un momento de oración en la casa, de experimentar la unidad familiar. Es una manera de acoger al niño que viene”.
-¿Qué actividades realizará la Iglesia ese día?
“En todas las comunidades cristianas se celebran en las vísperas, el día 24, distintas actividades y el 25 también, que con la eucaristía damos gracias al Señor por su presencia entre nosotros”.
-¿Usted recuerda alguna tradición magallánica propia de la Navidad?
“Recuperar antiguas tradiciones, como la importancia de la familia, que se extendía más allá del núcleo de papá, mamá e hijos, incluso entre los vecinos. Había una familiaridad extendida en la cuadra, el barrio, la población, que hemos perdido y que sería bueno recuperar. Pero creo que el sentido de celebrar juntos estos días y que no nos resulte indiferente que no estén los más cercanos. Eso es algo que debemos mantener”.
Regale gestos de amor
Con los árboles navideños que se han encendido en Puerto Natales, Puerto Williams Punta Arenas, Porvenir y Cabo de Hornos, como marco de las celebraciones, el Hogar de Cristo -bajo el lema “Celebremos el nacimiento del niño Jesús compartiendo lo mejor de nosotros”- convocó a todas las chilenas y chilenos a celebrar juntos este periodo de encuentro, alegría y esperanza. La invitación es a vivir esta fiesta entregando acciones y gestos que nos permitan compartir y reconocernos como iguales.
Mario Oyarzún, director ejecutivo del Hogar de Cristo en Magallanes, explicó que “pequeños gestos que favorezcan la unión y el reencuentro pueden ayudarnos a recuperar las confianzas. Es por esto que proponemos acciones sencillas como un café conversado, un picnic, un paseo en bicicleta, momentos que pueden tener mucho significado para las personas que los realicen y no necesitan ticket de cambio. Porque los regalos que más agradecemos son aquellos que no cuestan dinero, queremos recordar que el verdadero milagro de la Navidad está en compartir”.
La otra Navidad
Diario El Pingüino publicó ayer en el suplemento Análisis una crónica que da cuenta de la existencia de una Navidad distinta en Punta Arenas, la de los indigentes, a quienes vemos a diario vagando por las calles o bebiendo alcohol en los parques de la capital regional.
La vida de esas personas es una realidad que golpea la conciencia de los ciudadanos en estas fechas de celebración con la familia y los amigos.