¿Cómo
se imagina el futuro de Magallanes en cinco o 10 años, si este proyecto
tiene éxito?, le preguntamos a Patricia Palacios, gerenta general de
HIF.
“Soñamos
que Magallanes se convierta en el centro y en un referente mundial de
descarbonización de combustibles carbono neutrales”.
Más
aún, Palacios añadió: “A futuro, el sueño es independizar a Chile de la
importación de combustibles. Se pueden abrir múltiples oportunidades
para la región, todo el desarrollo de conocimiento, tecnología, la
cantidad de profesionales que se va a requerir, la infraestructura, los
efectos y las consecuencias para Magallanes son de una envergadura
mayor, si este proyecto resulta como esperamos”.
HIF,
un consorcio de grandes empresas nacionales y extranjeras, dio inicio
el viernes a un proyecto destinado a construir en Punta Arenas, la
primera planta piloto de producción de hidrógeno verde de Chile. Con
esta innovadora fuente de energía, los impulsores del proyecto buscarán
superar un reto casi imposible hasta ahora: generar un tipo de gasolina
verde que utilice los mismos motores de los vehículos actuales en
automóviles, camiones, barcos y aviones… Con emisiones netas de
dióxido de carbono iguales a cero y a un precio competitivo.
Quinientos
años después del descubrimiento del Estrecho de Magallanes, esta
geografía del fin del mundo es ya testigo de un nuevo desafío que, en
caso de tener éxito, podría resultar histórico. El motivo es el poderoso
viento local, “el viento de todos los vientos”, como lo llama
Maldonado, “el mismo que movió las naves de Magallanes”, no dudó en
destacar César Norton, presidente de la empresa chilena AME, una de las
artífices de esta iniciativa.
Conscientes
de ello, los ministros de Economía, Lucas Palacios, y de Energía, Juan
Carlos Jobet, asistieron al lanzamiento virtual vía streaming de la
iniciativa, la cual aplaudieron. Jobet declaró, al respecto: “El
hidrógeno verde representa una posibilidad real de desarrollar una nueva industria para nuestro país, tan importante como es el cobre hoy”.
Para
lograr esta meta, se unieron bajo el nombre de HIF (Combustibles
Altamente Innovadores, por su sigla en inglés) la empresa chilena AME
con sus socios internacionales Enel Green Power, Siemmens y la industria
automovilística Porsche, a las que se sumó ENAP.
El presidente de AME, César Norton, declaró: “HIF es una empresa dedicada a la descarbonización
a través de la producción de combustibles carbononeutrales. Desde
Magallanes, el lugar más apartado de la Tierra, iniciamos nuestro viaje
hacia la descarbonización en esta región con tanto orgullo por su
identidad, hoy pueden estar más orgullosos que nunca”, aseveró.
“Con
su ayuda pondremos nuestro grano de arena para combatir el cambio
climático y al mismo tiempo en estas tierras vamos a producir un
combustible de nueva generación, limpio verde y carboneutral que pueda
impulsar nuestros autos barcos y aviones, nuestras fábricas y ciudades,
mientras descarbonizamos la atmósfera, sin cambiar su tecnología”,
declaró.
Y
este punto es clave. Rodrigo Delmastro, gerente de Proyectos Eólicos de
AME, destacó el interés despertado en la industria automovilística
europea y la participación de Porsche. “Se vio que la electromovilidad
no resolverá por sí sola el problema de las emisiones en Europa y por
ello, el interés que esto funcione. Buscamos un combustible
molecularmente idéntico al que uno le echa hoy al auto. La
electromovilidad está orientada sólo a vehículos menores, pero el
transporte de carga, marítimo o aéreo no está incluido. El potencial que
tenemos es gigantesco”, señaló Delmastro.
A
su vez, Palacios agregó que distintas compañías se alinearon en esta
visión. “Es un desafío titánico para el futuro, para que desde Chile y
desde Magallanes, se posible desplazar los combustibles fósiles sin
cambiar la tecnología de los actuales vehículos”, dijo.
Pero ¿cómo operará la futura planta? En
la presentación vía Streming se explicó que con la electricidad
generada eólicamente se obtendrá hidrógeno, separando mediante un
proceso denominado electrólisis el oxígeno del hidrógeno presente en el
agua. En paralelo, mediante un proceso de filtrado se captura el CO2
presente en la atmósfera purificando el aire. Luego, se combinará el CO2
capturado de la atmósfera y el hidrógeno mediante un proceso de
síntesis generando lo que se denomina un E combustible, el cual es
neutro en CO2 y que podrán usar industrias, autos, barcos y aviones sin
cambiar su tecnología lo que hará que contaminen mucho menos. Este tipo
de combustibles reduce hasta en un 90% las emisiones de los gases de
efecto invernadero. El ciclo continúa cuando el carbono es nuevamente
capturado por esta planta para continuar el proceso.
Y
los plazos son perentorios. Delmastro explicó que la intención es tener
una planta piloto en operación a fines de 2021. Luego en 2023, se
prevé el comienzo de la construcción de la primera planta comercial,
seguida de unidades de descarbonización hasta completar antes de 2030,
el objetivo de retirar 14 millones de toneladas de CO2 de la atmósfera
por año, lo que equivale a una producción de 7,8 millones de toneladas
de metanol por año o su equivalente en gasolina de 3.25 toneladas de
gasolina por año, suficiente para proveer la totalidad de la gasolina de
todo Chile.
Si
todo resulta bien, Palacios destaca que se abre la oportunidad de
generar en Magallanes una nueva industria, de generar una masa crítica
de personas e inversiones en beneficio de la región.
Pero antes hay que ingresar el proyecto al Sistema de Evaluación Ambiental y seguir todos los pasos involucrados.
Palacios
agrega: “vamos a comenzar probando nuestro concepto productivo. Es una
planta piloto que utilizará una tecnología muy innovadora a nivel
mundial”.
– ¿Qué certeza hay que todo resulte bien?
“Certeza
no tenemos, lo que tenemos es un compromiso de avanzar en un proyecto
que creemos que es posible y para ello tenemos los mejores partners
tecnológicos y los mejores socios como ENAP, ENEL, Porsche y Siemmens”.
La historia dirá, sin embargo, si estas esperanzas se cumplen.