Las condiciones climáticas que han imperado en los últimos días en las zonas de captura de mariscos, más las demoras de los pescadores para lograr los certificados de los servicios de Salud que garantiza que sus productos no están contaminados por la marea roja, habían afectado, hasta la tarde de ayer, el abastecimiento de los locales dedicados a la venta de productos del mar en Punta Arenas.
Por ejemplo, Edgardo Cosme Ormeño, dueño de lanchas pesqueras, se quejó de que debía venir a Punta Arenas desde el seno Otway para que sus capturas de cholgas, choritos y almejas, fueran certificados por los expertos del Servicio de Salud.
“Mire, tres días de navegación, con cuatro personas a bordo, uno de ellos un buzo, más todo lo necesario para navegar esos tres días, equipos de buce, anticipos para los tripulantes, es cosa de entre 400 y 600 mil pesos por día. Y si yo no traigo las muestras, corro un tremendo riesgo por dos lados: si mis productos están contaminados, debo devolverlos al mar y pierdo la plata invertida. Si vendo sin certificado, puedo matar a más de una persona con mariscos con marea roja y ahí…”, afirmó el pescador.
Indicó y solicitó a las autoridades de Salud que pudieran instalar laboratorios en terreno, por ejemplo, a orillas del seno Otway, en Río Verde y así “puchas que nos ayudarían” y lo mismo podrían hacer en otros puntos de la costa de Punta Arenas, agregó.
Turko Said
Said Aleuy, propietario del conocido establecimiento ubicado en calle Aguirre Cerda, esperaba que aparecieran proveedores de mariscos en su negocio.
“Yo tengo de todo, pero en bandejas con productos enfriados, no congelados: surtidos de mariscos; jibias, calamares; pejerreyes, desde 3 mil 500 la bandeja; merluza, congrio, incluso salmón ahumado, a diez mil pesos el kilo, pero confío en que podré contar con cholgas, choritos y almejas a partir de la mañana de este miércoles”, dijo Aleuy mostrando sus estantes temporalmente vacíos.
“Sería bueno que los servicios de Salud salieran a terreno para que determinen si las capturas están aptas para el consumo, que no tienen marea roja, porque entre que los pescadores vengan a Punta Arenas; entreguen las muestras; salgan los certificados que garantizan que no tienen marea roja; el pescador vuelva a recoger los productos que logró en su salida, pasa harto tiempo y perdemos todos porque si el pescador es obligado a devolver lo capturado al mar, nadie le devuelve lo invertido en su trabajo”, planteó Aleuy.
Culpabilidad
Ademir Martínez, presidente y vocero de los locatarios dedicados a la venta de productos del mar en el Mercado Municipal, indicó que ha sido el viento el responsable de la falta temporal de mariscos en Punta Arenas.
“Si hay viento, hay oleaje y las aguas se enturbian y así los buzos no pueden trabajar y las cholgas, choritos y almejas empiezan a escasear a crear problemas a los comerciantes. Y en el área de Puerto Zenteno cuando el viento sopla, sopla y fuerte”, afirmó el dirigente gremial mientras preparaba su producto estrella: el ceviche de salmón.
Por su parte, Joaquín Ojeda y Julia Navarro, también comerciantes de productos del mar, indicaron que pescados hay; que el salmón cuesta 7 mil pesos el kilo, “y muy fileteado”; que trajeron sierra desde Puerto Montt y que tienen a disposición de “una clientela buena y fiel” bandejas de primera calidad.
“Todos nuestros productos están garantizado, porque los trabajamos en forma responsable, de acuerdo a las normas vigentes. Y si le vendemos centolla a 25 mil pesos el kilo, usted no va a tener problema en ninguna parte; puede llevarla, con la boleta respectiva, si quiere hasta China, porque todo aquí es legal”, dijeron con satisfacción Joaquín y Julia.
Al cierre de esta edición se esperaba que, al mejorar las condiciones climáticas, el desabastecimiento temporal de cholgas, choritos y almejas, entre otros mariscos regionales fuera siendo dejado atrás y los puntarenenses empezaran a abastecerse con antelación (para evitar aglomeraciones) de productos del mar para esperar y conmemorar la Semana Santa.
Claro que no es obligación el consumo de esos productos durante el Jueves Santo y el Viernes Santo, pero la tradición termina imponiéndose siempre y ¿quién se atreve a comer carne el Día Viernes Santo?