A
las 12 en punto la Armada le rindió honores a la intendenta María
Teresa Castañón, para luego dar paso a una de las escenas más
entrañables de la historia de Magallanes. A lo lejos, en el mar, se
observaba la llegada de un grupo de marineros y civiles vestidos de
época, quienes protagonizaron “el desembarco”.
Al
mando de la tripulación venía el capitán Juan Guillermos, quien junto a
los 23 tripulantes de la Goleta Ancud bajaron a la playa (Puerto del
Hambre) para izar por primera vez el pabellón patrio como símbolo de la
soberanía nacional en aquellas tierras, lo que reafirmó firmando un acta
en la que se declaró, en nombre de Chile, que hacían la toma de
posesión del Estrecho de Magallanes. Con los ojos llenos de lágrimas y
la piel un poco erizada tras presenciar la representación de la gesta
histórica, se encontraba en el palco de las autoridades, Samuel Miller,
tataranieto de Carlos Miller, uno de los tripulantes de la Goleta Ancud y
uno de los primeros habitantes de Magallanes. “Este evento lo encuentro
espectacular, me gustaría que la gente chilota de Punta Arenas,
Porvenir, Puerto Natales se uniera para que tengan mayor fuerza y que
esto se reviviera también en Chiloé”, señaló. A medida que avanzaba la
dramatización y las llamas que los marineros encendieron en la playa se
consumieran, Ariela Mancilla, presidenta del Centro de Hijos de Chiloé
de Punta Arenas, sentía que volvía al pasado. “El momento en que hacen
la recreación, a uno se le pone la piel de gallina, porque las proezas
que tuvieron que pasar los 23 tripulantes nos trae el recuerdo, nos
lleva al pasado”. Para Mancilla, este hito en la historia representa el
esfuerzo de un pueblo y de sus antepasados y por eso reconoció que se
sienten menospreciados como pueblo tras haber conocido la noticia de que
este día no sería feriado regional, al menos este año. “Nos sentimos
traicionados, no se está haciendo el reconocimiento que se debiera por
las autoridades y necesitamos el apoyo de ellos. Queremos el feriado
como corresponde, no para descansar, sino que en reconocimiento de las
personas que vinieron en la Goleta Ancud”.
Terminada la representación, la
ceremonia continuó con las palabras de las autoridades y de los
representantes del Centro de Hijos de Chiloé y la Agrupación de
Conjuntos Folclóricos Chilotes (Acochi), Ariela Macilla y Camilo
Quinchamán, respectivamente, quienes hicieron ver su molestia como
pueblo a los presentes por no haber logrado que la fecha se decretase
como feriado regional para este año. Siguiendo con lo programado, la
intendenta y las otras autoridades presentes brindaron con mistela,
trago típico de Chiloé.Al terminar la ceremonia, la senadora Carolina
Goic conversó con las agrupaciones chilotas y se comprometió a seguir
trabajando para conseguir que el próximo año esta fecha sea declarada
feriado regional, tal como ocurrió en 2017.
Por
su parte, la intendenta María teresa Castañón, al ser consultada por
las inquietudes que platearon los representantes del pueblo chilote,
indicó que “nosotros también esperamos que el otro año sea feriado”.
En
una esquina, Carlos Oyarzún, líder del grupo folclórico que musicalizó
la presentación, y que también es descendiente de los primeros chilotes
que llegaron a Punta Arenas, expresó: “Nuestras autoridades no pueden
hacer a un lado esta fecha. Si el Presidente lo hace, nuestros senadores
y diputados tienen que ponerse de acuerdo para que como Región de
Magallanes tengamos un día como festivo en honor a nuestros antepasados
chilotes”.
Finalmente,
el jefe de la Tercera Zona Naval, contraalmirante Ricardo Marcos
Vivanco, indicó que “para nosotros la fecha es trascendente. Destaca el
proceso de construcción de la Goleta Ancud hasta el 21 de septiembre de
1843, cuando Juan Guillermos y 23 marinos que zarparon desde Chiloé
llegaron para tomar posesión de esta importante vía bioceánica, que da
mucho realce económico, tanto a la región como al país”.}
Elizabeth Murga