Decenas
de personas acompañaron el funeral del ex director de Tránsito de la
Municipalidad de Punta Arenas, bombero insigne de Chile, y ex dirigente
deportivo, Zoilo Bórquez Osorio.
Luego de padecer una enfermedad, Bórquez falleció en el Hospital durante la noche del 6 de enero.
Este,
como voluntario del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas, obtuvo la
distinción como Director Honorario, luego de su largo tiempo al mando de
la Séptima Compañía de Bomberos, donde cumplió los 61 años de servicio,
alcanzando además el grado de bombero insigne de Chile, distinción que
se aplica a los voluntarios con 50 años de servicio.
El
cortejo fúnebre salió desde el velatorio del Parque Cruz de Froward,
acompañado por las unidades de la Bomba Barrio Arturo Prat, pasando por
el frontis de los Cuarteles de la Tercera, Quinta y Séptima, donde se
le
rindieron los honores respectivos, para luego dirigirse al Cementerio
Municipal, donde esperaban el resto de sus camaradas, junto a sus
familiares.
En
su discurso, el director de la Séptima Compañía de Bomberos, Francisco
Ulloa, rescató la labor y la importancia que tuvo Zoilo Bórquez para el
crecimiento de dicha unidad bomberil.
“Zoilo
Bórquez Osorio ingresó a la séptima compañía el 8 de noviembre de 1960,
en el cargo de secretario de compañía, acompañando a su señor padre,
Pedro Bórquez Saldivia, director de la época. En el año 1967 asume el
cargo de director de compañía, el cual ocupó por más de 17 años, en los
cuales lideró una serie de obras, entre ellas, el mejoramiento de las
instalaciones del cuartel. Destacando, la construcción de la guardia
nocturna, en el año 1967, pionera en la Patagonia, que permitía mantener
en el cuartel a cinco bomberos, que concurrían como primera respuesta a las emergencias en la ciudad”, manifestó Ulloa en el ingreso del Cementerio Municipal.
Agregó
en sus palabras que “otro hito importante fue la puesta en servicio del
carro Magirus Deuce, año 1972, vehículo adquirido con recursos
obtenidos por la Compañía, unidad que prestó servicios por más de 25
años.
Dentro
de las construcciones, se destaca, la nueva casa del Cuartelero, en el
año 1975, remodelación del casino del Cuartel en el año 84, e
innumerables campañas de recolección de fondos, para la adquisición de
equipos de protección personal, mejoramiento de instalaciones y material
rodante, en las cuales participó en su larga trayectoria en la Séptima
Compañía de Bomberos Bomba Barrio Arturo Prat”.
Para
finalizar manifestó que “despedimos a uno de los pilares fundamentales
que dio lo que hoy tenemos en nuestras manos, y con su ímpetu, deja el
legado de seguir luchando y creciendo, para ser mejores día a día”.
Los
familiares también hicieron uso de la palabra, agradeciendo a todas las
personas que asistieron al funeral, para acompañar a un padre y abuelo,
que catalogaron como “un ejemplo a seguir, por todo lo que nos enseñó”.
Desde Pingüino Multimedia enviamos las condolencias a los familiares del destacado vecino magallánico.