Cuando la puerta se abrió, todos los asistentes quedaron impresionados. “Son viviendas de un estándar superior”, expresó el seremi de Vivienda, Fernando Haro, quien explicó que la idea es incentivar el uso de los instrumentos de subsidio para edificar en sitio propio. “Las ventajas son evidentes: menores costos, mejores estándares habitacionales y permanecer en la propia comunidad, manteniendo la trama de relaciones personales de su entorno”, explicó.
Ayer en Punta Arenas, el Ministerio de Vivienda entregó dos casas habitaciones a personas que habían vivido situaciones personales especialmente dramáticas, pero, que con ahorro previo y un sitio propio, pudieron acceder a este tipo de construcciones, aunque sus casos fueran absolutamente excepcionales, como insistieron las autoridades del Serviu.
Luis Ailef fue uno de ellos. Hace siete años perdió su casa en un incendio donde, además, murió su madre. A esto se suma el hecho de padecer una tetraplegia congénita que lo imposibilita de trabajar. “El tener la llave en mi poder y entrar a mi casa es como que me saqué el premio de vivir en Nueva York, esto es algo impensado, no soñaba con tenerlo y ha sido un gran esfuerzo de todos quienes me han ayudado”, señaló.
De hecho, el proyecto de su vivienda incluyó un diseño especialmente adecuado para su condición de discapacidad.
Otro beneficiado fue Carlos Ilnao, cuya vivienda fue declarada inhabitable el año pasado. Al recibir las llaves, expresó: “Estoy orgulloso de tener mi casa. Pelée por mucho tiempo, pero seguí adelante, me echaron la casa abajo, y obtuve una casa nueva que es muy hermosa. Ahora voy a poder traer a toda mi familia. Yo trabajaba en Salfa y todo se lo pasaba a mi madre y ella lo metía al banco”.
El intendente, Jorge Flies, destacó la gestión de Serviu y la cartera de Vivienda que, en ambas oportunidades, realizaron un esfuerzo importante por identificar estos casos “de gran vulnerabilidad” y pudieron generar los proyectos habitacionales que les permitieron “devolverles la dignidad”, enfatizó.