Entre 250 y 280 personas
sufren cada año algún tipo de accidente cerebrovascular (ACV) en la
Región de Magallanes. Enfermedad que representa una de las principales
causas de discapacidad en la población adulta.
A
raíz de ello muchas personas necesitan un cuidador que los apoye en sus
tareas cotidianas, trabajo que parece ser “fácil”, pero que representa
una gran carga para el cuidador.
En
ese contexto, en el Hospital Clínico Magallanes los equipos del CR de
Rehabilitación y del Programa Cerebrovascular de la Unidad de Neurología
del Hospital Clínico Magallanes, organizaron la “Primera Jornada para
Cuidadores de Pacientes con ACV”, dirigida a familiares y cuidadores de
pacientes secuelados de ACV y con algún grado de dependencia física o de
salud mental. Con el objetivo de entregar mayores herramientas.
“Los
ACV son enfermedades que afectan a la circulación cerebral, vasos
sanguíneos y arterias principalmente, y sucede por dos maneras: cuando
por algún mecanismo se tapa una arteria y bruscamente deja de llegarle
sangre a una porción del cerebro y eso puede producir lo que se llama un
infarto cerebral, o bien, un vaso sanguíneo del cerebro que se rompe y
la sangre bruscamente inunda el cerebro y produce un daño”, explicó el
doctor Javier Gaete, neurólogo del Hospital Clínico Magallanes.
El especialista enfatizó que los cuidadores realizan un esfuerzo que es comparable a una jornada laboral.
Testimonio y talleres
“La
actividad de hoy me tiene muy sorprendido, la calidad de los
expositores y la gama de temas que se están viendo asociados a los ACV, a
los familiares y a quienes cuidamos es bastante amplia. Es una
actividad increíble, estoy muy contento de haber podido participar”,
declaró Marco Aparicio, familiar de un usuario con ACV.
La
jornada estuvo dividida en talleres teóricos y prácticos. En primer
lugar, los participantes conocieron sobre qué es un ACV, sus síntomas y
secuelas, el rol de la rehabilitación, el síndrome del cuidador y cómo
obtener la certificación de discapacidad. Posteriormente, el equipo de
rehabilitación se desplegó en diferentes módulos que entregaron consejos
de cómo manejar al paciente dentro del domicilio incluyendo
movilización, traslados, transferencias, cambios de posición en la cama,
aseo personal y manejo de trastorno como el lenguaje y la deglución.