Escalera en mal estado afecta a parceleros del sector “Llau Llau”

Los centenares de parceleros y sus familias que residen en el sector del Loteo “Llau Llau”, enfrentan un peligroso desplazamiento si deben caminar por la prolongación de la calle Capitán Guillermos en dirección a sus hogares cuando regresan del trabajo o de haber realizado algún trámite en el centro de la ciudad o ir de compras a algún supermercado.
Es que, transitar por el sector constituye una especie de “acto heroico”, como lo pudo comprobar nuestro diario en un recorrido por el sector y teniendo como guía a Hilda Miranda Mayorga, primera directora de la junta vecinal “Virgen de Covadonga” Número 56.
La pasarela metálica situada sobre el estero Llau Llau, a un centenar de metros de su encuentro con el pasaje Los Pinos con la prolongación de Capitán Guillermos, se mantiene en condiciones regulares, pero sus inmediaciones carecen de iluminación adecuada, lo cual constituye un riesgo en sí para los peatones, sin contar la gran cantidad de perros que deambulan por el lugar.
Superado el cruce de la pasarela metálica, viene una parte de lo peor, porque el ascenso hacia la parte alta del sector se debe hacer utilizando una escalera que tiene pasamanos de madera, amarrados con alambras y unos peldaños disparejos, construidos sobre marcos de madera y relleno con grava de tamaño regular a pequeño.
Después, viene un terreno sin luz, con pendiente, dentro del cual existe un sendero marcado por el paso de los peatones que lleva hasta uno de los estrechos pasajes que comunican todo el sector.
Esos pasajes, cuando llueve, se transforman en sitios resbaladizos para vehículos y para peatones “y vieran ustedes cuando escarcha o cae algo de nieve”, explicó la dirigente de los vecinos que, además, reclama por la tardanza de las autoridades y de las empresas para terminar de instalar el sistema de agua potable rural de todo el sector (“somos centenares y centenares”), problema que Hilda Miranda conoce muy bien en su condición de Presidenta del Comité de Agua Rural.
“El ex alcalde, Emilio Boccazzi, se comprometió a construir una escalera segura desde la orilla del estero hasta arriba, pero aquí estamos, esperando”, y muestra que la construcción iba a estar en el costado sur de la prolongación de la calle Capitán Guillermos y, con decepción y rabia apenas contenida, muestra el terreno cubierto de pasto, sin señales de obra alguna.
“Los vecinos y yo queremos soluciones. No es fácil vivir por aquí, pero es lo nuestro. Tenemos gas, pero no tenemos agua y las luminarias apenas funcionan y estamos cansados de llamar para pedir que las reparen”, afirmó la dirigente vecinal y reitera que “necesitamos soluciones no excusas ni nuevas promesas”.

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