Esquinazo masivo y desfile de las Fuerzas Armadas

145
años fueron los que cumplió la Armada de Chile este martes 21 de mayo,
fecha en la que también se celebra el aniversario del Combate Naval de
Iquique, la heroica gesta encabezada por el capitán Arturo Prat en el
contexto de la Guerra del Pacífico, y que cada año moviliza a las
Fuerzas Armadas, encabezadas por los uniformados del agua, a modo de
conmemoración.


Si
bien la Armada viene en festejos desde hace un mes, fue a primera hora
de la jornada, en la base naval Tres Puentes (las antiguas instalaciones
de la Empresa Nacional del Petróleo, ENAP), que comenzó la celebración,
con una ceremonia solemne, recordando a quienes pusieron los cimientos
que permitieron la consagración de quienes hoy resguardan las aguas del
país.


Poco
después de las 10:00 horas comenzó el te deum ecuménico, encabezado por
el obispo Óscar Blanco, que contó con la presencia de las más altas
autoridades civiles y uniformadas de Magallanes: el comandante en jefe
de la Tercera Zona Naval, contraalmirante Jorge Castillo Fuentes, sus
pares del Ejército, la Fuerza Aérea de Chile (FACh), Carabineros y de la
Policía de Investigaciones (PDI); el delegado presidencial regional,
José Ruiz; el gobernador, Jorge Flies; junto a otras autoridades y un
centenar de civiles.


Blanco
dedicó parte de su alocución a Prat, “quien pasó a la inmortalidad en
tierras y aguas, comprendiendo que la vida no tiene valor, sino es para
luchar por el otro, llámese hermano, familia, amigo o simplemente
patria”.


Hacia
el cierre, apuntó que “el heroísmo de Prat en Iquique no lo podemos
replicar, pero ha dejado una hermosa tarea para sus sucesores y los
hombres y mujeres de mar”: “Nos interpela a todos los chilenos y
chilenas (…), ese es el espíritu que animaba a don Arturo Prat en su
condición de ciudadano chileno. Que el testimonio del héroe de Iquique
nos anime, para poner al máximo nuestras fuerzas cuando sintamos que
nuestra barca se enfrenta a vientos contrarios; ánimo para contagiar
optimismo, energía y fe en que aun cuando la contienda sea desigual, hay
algo en el fondo de nuestros corazones y voluntades que nos impulsa a
superarnos y salir adelante como tantas veces lo ha hecho el pueblo de
Chile a lo largo de su historia, en desastres naturales y sociales,
incendios y pandemias, que nos han asolado en el pasado”.


Tras
la ceremonia religiosa, los asistentes salieron a la Plaza de Armas,
donde un centenar de uniformados de las tres ramas de las Fuerzas
Armadas y de Carabineros, además de transeúntes, escucharon atentos los
himnos y discursos del evento. Eso, hasta que a las 12:15 horas hicieron
sonar los cañones dispuestos detrás del monumento a Hernando de
Magallanes.

 

Orgullo y desafío

Luego,
el contraalmirante Castillo Fuentes puso en contraste los valores de
Prat y sus hombres con las individualidades que hoy, a su juicio,
imperan en el tejido social. Una reflexión que replico finalizada la
ceremonia: “Nos llena de orgullo y nos da todavía más desafíos para
seguir trabajando por el desarrollo regional”.


“Para
nosotros es realmente un privilegio poder compartir las glorias de la
Armada con la comunidad. Parte relevante de lo que nosotros hacemos es
poder fomentar la consciencia marítima y poder comunicar que el futuro
de Chile está en el mar, que somos un país tricontinental y que, por lo
mismo, necesitamos del mar para conectarnos y para mirar hacia nuestro
futuro”, expresó.


En
la misma línea, el delegado presidencial José Ruiz Pivcevic complementó
que “deja un tremendo legado en la historia de nuestro país. Es un día
de unidad nacional. Este es un acto republicano que hay que preservar.
(Estas celebraciones) son tradiciones que hay que mantener y que la
comunidad en Magallanes históricamente ha valorado y presenciado”.


Un esquinazo con 15 agrupaciones
de cuequeros de la región fue el penúltimo acto antes de cerrar con el
desfile de las Fuerza Armadas que desde la plaza siguió hasta la
Costanera y terminó frente al monumento de Prat, en Colón esquina
Quillota.

 

Una silueta nueva

Así
fue como el contraalmirante Castillo Fuentes anunció el arribo a la
ciudad del remolcador de nombre Lientur, un coloso del mar adquirido por
la Armada en agosto pasado y que desde el próximo jueves 23 de mayo “va
a cambiar la silueta de la Costanera y que esperamos que la comunidad
pueda conocer”.


El
Lientur es un buque de apoyo oceánico de origen turco pero con servicios
prestados a la compañía noruega Havyard Group desde 2008. Tiene una
eslora de 74,5 metros, una manga de 17,2 m., un calado de ocho metros y
un desplazamiento de 2.807 toneladas, según Info Defensa. Se moviliza
gracias a dos motores y tres propulsores. A ello se suman dos motores
auxiliadas.


Pero
hay más: incontenible, Castillo hizo un guiño al buque rompehielos
Almirante Viel, que los Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar) de
Talcahuano entregarán en diciembre próximo. Lo han calificado como “el
proyecto más importante y de mayor envergadura de la construcción naval
nacional”. Pero todavía falta para ello.

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