En
conversación con Pingüino Multimedia, el exconvencional constituyente,
representante del Distrito 20 y pastor evangélico, Luciano Silva, abordó
el proyecto de nueva Constitución presentado por la Convención
Constitucional y sus reparos a dicho texto.
Silva
llegó hasta Magallanes para reunirse con diferentes organizaciones para
dar a conocer el texto definitivo de la propuesta de nueva Constitución
y los reparos que él tiene hacia dicha propuesta.
El ex constituyente no esconde su opinión respecto del plebiscito de salida y es claro en señalar que votará Rechazo.
El
pastor evangélico, expresó que la izquierda extrema dejó un candado en
dicho texto y que aquellos que piensan en aprobar para reformar, no será
tan así, ya que según su opinión, dicho texto será aún más complejo de
reformar que la actual Constitución del 80 reformada durante el mandato
del Presidente Ricardo Lagos en 2005.
A
continuación y en las siguientes dos páginas podrá leer parte del
extracto de la entrevista realizada en el programa radial de Pingüino
Multimedia “Las Cosas por su Nombre”.
– ¿Cómo fue su experiencia en ser parte de la Convención?
“Fui
constituyente y la experiencia fue una cosa de locos. Yo en un momento
rechacé este proceso constituyente, a pesar de que tengo una historia en
la izquierda y salí de esa izquierda, porque en estos últimos años vi
que se puso revolucionaria, volvió a la utopía de los 60, con propuestas
estatistas, la aparición del máximo clásico muy violento, que valida la
violencia, que incentiva la anarquía. Yo me alejé de eso, porque
consideré que no era para mí como pastor estar militando en una
izquierda que era demasiado radical. Rechacé no los cambios sociales,
porque Chile necesita cambios sociales, rechacé al igual que el 50% del
mundo evangélico, que consideramos que éste iba hacer un contexto
realmente para dividir más a los chilenos y que no iba a solucionar los
problemas y aparte quedaban en riesgos libertades que los evangélicos
nos hemos ganado durante mucho tiempo para realizar nuestro trabajo
libre en población, en cárcel, en los barrios más pobres del país en
donde no llega el Estado”.
– ¿Hoy día Chile, necesita una nueva Constitución?
“Absolutamente,
pero tiene que ser una Constitución que realmente sea la casa de todos y
no media agua de la ultraizquierda como yo dije en mi último discurso”.
– ¿Cómo era el proceso dentro de la Convención?
“La
gente tiene que tener claro que la mayoría de esa Convención, un 80%
era gente de izquierda, pero la izquierda democrática era un pedacito
chiquitito, los socialistas, los PPD y que lamentablemente se dejaron
arrastrar estos constituyentes por la izquierda más dura y que estaba
articulada por el Partido Comunista y el Frente Amplio”.
– ¿Esa izquierda más dura la cual usted catalogó, es la izquierda del actual gobierno?
“Sí”.
– ¿Incluyendo a las organizaciones sociales?
Sí,
pero yo a las organizaciones sociales los entiendo más, porque son
radicales, lo han pasado mal, realmente pertenecen a los grupos más
pobres de Chile. Pero al grupo que yo nunca entendí fue a este grupo de
ese pequeño burgués, como por ejemplo del caso del Frente Amplio, que
plantea la transformación del Chile pobre, pero viven como Rey, o sea,
tú tienes a constituyente que tenían la idea de plantear la idea de un
nuevo Chile hacia los pobres, pero lo hacen con un whisky y dos hielos
en la mano, o sea, esto es una cosa muy absurda lo que nosotros vivimos
ahí y ellos, siempre que eran toda esa izquierda, tuvieron más de 110
votos, para hacer lo que ellos quisieron, entonces, definitivamente a
nosotros nos invitaban al diálogo, pero era una cosa entretenida, porque
era como siéntate en la mesa plantea todo lo que tú quieras, pero no
vamos aceptar nada de lo que tú digas y eso fue. De todas las normas, no
quedó ninguna de la otra mitad de Chile, entonces, la pregunta es, cómo
puedes tú cimentar una nueva sociedad chilena, democrática, cuando eso
ha sido absolutamente antidemocrático. Cómo puedes hablar de diversidad,
cómo puedes tú llamar un nuevo mundo que se construye desde las
diferentes miradas cuando tú dejas la mitad de Chile afuera y no le
dejas absolutamente ninguna, ninguna norma, eso es absurdo”.
– El
expresidente regional del PS decía que si bien se reconoce que existen
muchos errores en el proceso, el producto es bueno, pero cuando el
proceso es malo -como lo menciona usted-, ¿puede ser el producto bueno?
“Su
discurso no se sostiene de ningún manera, yo lo digo con mucho respeto.
Hoy día sólo el 14% de los chilenos está dispuesta a votar este proceso
constituyente a favor, así como está escrito, de una expectativa del
80%. Entonces uno debe preguntarse qué pasa con ese 14% al 40% en que
está el Apruebo y esa gente tiene la opinión que dicen vamos aprobar
para transformar de inmediato. Entonces es como cuando a ti te dicen, a
mí me encantó el auto que yo vi, pero me dijeron que está malo, pero lo
voy a comprar y al otro día lo meto al taller, eso es absurdo completo.
Ahora no es lo peor, lo peor es que no es inviable, cuando esta
izquierda más radical supo que hay que aprobar para reformar, le ponen
un candado de 4/7 con el plebiscito y con la necesidad de preguntarle a
cada uno de los 11 pueblos originarios si están de acuerdo en hacer una
reforma, y si ellos consideran un solo grupo de ellos que no les
conviene en hacer reforma, no habrá reforma. Entonces hoy modificar este
texto que nos ha entregado el proceso constitucional es más difícil de
reformar que la actual Constitución, por lo tanto es un absurdo”.
– ¿El proceso constitucional no cumplió con las expectativas que había generado en el país?
“Absolutamente,
y no tiene nada que ver con que necesitemos una nueva Constitución,
porque la necesitamos. Lo que la gente está rechazando hoy es a estos
constituyentes que fueron extremistas y que engañaron, porque se
hicieron pasar por independientes, la gente votó listas independientes,
pero cuando llegaron al proceso descubrimos que eran ex miembros del
Partido Comunista, ex miembros del Frente Amplio”.
– ¿Se equivocó la clase política de aceptar estas reglas del juego?
“Sin
duda, yo sabía que esto iba a pasar, aun así le puse fichas al proceso y
dentro del Vamos por Chile, porque yo fui en un cupo de Renovación
Nacional, junto a Bernardo de la Maza, fuimos los Convencionales de
Vamos por Chile, que más normas apoyaron, del 100% de este texto, yo
apoye más del 50% y muchas cuestiones eran de políticas públicas, que no
tienen nada que hacer en una Constitución, pero la otra mitad es
imposible apoyarlo, va en contra de los agricultores, en contra de la
pequeña minería, en contra de las entidades religiosas y esos
totalitarismos absurdos. Esto no es una nueva Constitución, esto es un
programa de gobierno de ultraizquierda y lo peor de todo de los años 60 y
70, son modelos que se ensayaron en América Latina y nunca
funcionaron”.
– ¿Usted cree que la opción Rechazo tiene grandes posibilidades de ganar el 4 de septiembre?
“Absolutamente,
porque si tú te das cuenta, nosotros estábamos en un 22% y hoy día
estamos cerca de un 60% que tiene más posibilidades de ganar, yo no digo
que con eso la opción rechazo va a ganar, porque sabemos la maquinaria
electoral que tiene. Este proceso algo que tiene, es que tiene un
gobierno que va a mover toda esa maquinaria electoral, y el gobierno saldrá
a eso. Ahora están empezando a salir los bonos, pese a que hace dos
semanas ellos decían que los bonos producen inflación y hoy día
tenemos un bono nuevamente y van a desplegarse por todas las calles. Mi
llamado sería que la gente no se deje comprar por ese tipo de ofertones.
Acepte el bono porque lo necesita, pero vote a conciencia, porque lo
que nosotros tenemos enfrente con este texto constitucional, es la
destrucción del país, la destrucción económica, no hay normas que
incentiven el crecimiento, no hay normas que incentiven el desarrollo”.
– ¿Qué le dice la gente en las calles?
“Lo
que dice la gente es que está totalmente defraudada, ósea, la gente
está enojada con los constituyentes, porque fueron extremistas, la gente
está enojada porque pidieron cambios y lo que a ellos le respondieron
fueron con propuestas que son estatistas, la salud se mejora con el
Estado dicen ellos, la educación se mejora con el Estado, el agua era un
problema, bueno el agua ahora es del Estado”.
– ¿Fue una mala estrategia condicionar esta nueva Constitución al programa de gobierno?
“Es
que no puede ser de otra manera, es la realidad, es la coherencia. Este
gobierno, el gobierno de Gabriel Boric, es un gobierno de revancha, de
revancha al libre mercado, ellos quieren instalar el estatismo de la
época de los 60, 70 y el proceso constituyente son lo mismo, son una
sola cosa. Qué el Presidente se haya arrancado, como uno se arranca del
Titanic que se está hundiendo, es otra cosa. La realidad es que este
gobierno tiene el mismo proyecto estatista que tiene el proceso
constituyente y yo encuentro coherencia en ese sentido. No me gusta
porque le hace daño al país, imagínate que hoy el peso es una de las
monedas más devaluadas del mundo”.