Estudio científico recopiló 240 años de información climática en Península Antártica

En los últimos años y de manera acelerada, la Península Antártica Occidental ha sufrido diversas variantes en su temperatura.

Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), el Océano
Austral ha absorbido en gran parte el calor atmosférico generado por la
actividad antropogénica, siendo primordial el análisis de este fenómeno
y cómo está afectando a la biodiversidad presente en el lugar.

Para
conocer el impacto de las variables ambientales en el Océano Austral,
un equipo multidisciplinario de investigadores realizó una larga data de
información paleoceanográfica en el Estrecho de Bransfield, ubicado
entre la
Península antártica y las islas Shetland del Sur.

Tras
recopilar testigos de sedimentos a bordo del buque alemán Polastern,
científicos chilenos y alemanes llevaron a cabo una reconstrucción de la
zona analizando biomarcadores, microorganismos como diatomeas y TEX86
(lípidos provenientes de bacterias como las arqueas), además de
dataciones a fin de determinar un modelo de edad. Gracias a estos
parámetros, se pudo recopilar 240 años de información sobre los cambios
ambientales y la variabilidad de hielo marino en la zona.

“Se
realizaron ecuaciones de transferencia a partir de los datos de
abundancia de ciertos grupos de diatomeas, los que sirvieron para
estimar paleotemperaturas y cobertura de hielo”, comentó la doctora
Lorena Rebolledo, investigadora del Centro de Investigación Dinámica de
Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal) de la Universidad Austral
de Chile (UACh) y coautora del estudio.

La
investigación dio cuenta de las diferencias en los testigos de
variabilidad geográfica. Los testigos de sedimentos más cercanos a la
Península Antártica estuvieron influenciados por las masas de aguas del
Mar de Wedell (más frías), mientras los del lado sur fueron afectados
por las aguas del mar de Bellinghausen (más cálidas) y las intrusiones
marítimas provenientes de la Corriente Circumpolar Antártica (CCA).

La
importancia del estudio radica también en la presencia y variabilidad
del hielo marino en la zona. “Este elemento es muy importante para
organismos como es el krill, que se alimenta de las diatomeas que se
adosan al hielo marino. En periodos con mayor cobertura existe mayor
reclutamiento de krill y mayor biomasa de organismos que consumen esta
especie, como ballenas y pingüinos, versus otros años con menor
cobertura de hielo marinos, lo que deriva en una menor productividad
primaria”, manifestó la Dra. Rebolledo, quien también es investigadora
del Instituto Antártico Chileno (INACh).

El
estudio, a su vez, concluyó que los cambios en la capa del hielo marino
no solo están relacionados con la entrada de agua cálida y el aumento
de la temperatura en la superficie del mar, sino además con otras
variables ambientales como el Modo Anular del Sur (o SAM, por sus siglas
en inglés) y el fenómeno de El Niño.

La investigación, en la que participaron
investigadores del Instituto Alfred Wegner, Universidad de Bremen
(Alemania), Pontificia Universidad Católica del Norte, Centro COPAS
Sur-Austral de la Universidad de Concepción (UdeC) y el Centro Scripps
de Estados Unidos, fue publicada en la revista científica Climate of the
Past.

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