En una
declaración pública, respaldada por la Confraternidad de Pastores Evangélicos
de Punta Arenas, manifiestan que “como Iglesia Evangélica consideramos que se
ha llevado adelante un proyecto en base a mentiras, argumentos irreales y
cifras infladas en un oscuro y débil debate público, imponiendo una postura que
carece de sustento en la realidad, mintiendo a la opinión pública”.
Diversas
son las posturas a favor y en contra del proyecto enviado al Congreso el 31 de
enero pasado por la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, que busca
despenalizar el aborto en tres causales: violación, inviabilidad del feto
y riesgo de la vida de la madre. Al
respecto, Confamilia
–
liderada por el obispo Hédito Espinoza- emitió una declaración pública, la que
fue confirmada y respaldada por la Confraternidad de Pastores Evangélicos de
Punta Arenas. En ella emiten su absoluto rechazo a la iniciativa presentada por
el Ejecutivo.
“Como
Iglesia Evangélica consideramos que se está llevando a cabo un proyecto
aberrante en base a mentiras, argumentos irreales y cifras infladas en un
oscuro y débil debate público, imponiendo una postura que carece de sustento en
la realidad y mintiendo a la opinión pública.
“La
Iglesia Evangélica lleva años trabajando con las mujeres de condición
vulnerable haciendo acompañamiento y entregando apoyo que el Gobierno no ha
sido capaz de dar, donde las situaciones que podían terminar en abortos, culminan
con familias restauradas y vidas de personas que hoy son un aporte a la
sociedad. Conocemos de cerca lo que padecen las mujeres y las personas que las
rodean, en los casos que se están planteando actualmente y nunca ha sido
solución matar al bebé que lleva en el vientre. También contamos con una amplia
gama de profesionales de la salud en nuestra filas los cuales conocen el tema a
fondo desde el punto de vista médico, científico, sicológico y académico, por
lo cual tenemos mucho que decir al respecto, ¡pero no se nos ha querido
escuchar, sólo por profesar una fe!”.
Agregan
que los parlamentarios “han excluido abiertamente del debate sobre
despenalización del aborto a todo cristiano evangélico”, en una “evidente
postura proabortista” y que han sido tratados de “ignorantes dejando afuera de
diferentes instancias a muchas organizaciones provida cristianas, utilizando
para esto argumentos ofensivos, discriminatorios y totalmente falsos”.
El
pastor Gustavo Torres, vocero nacional de Confamilia, manifiesta que el aborto siempre se ha visto como un tema de
salud, que no tiene que ver con la religión. “En el primer seminario organizado
por los presidentes de las comisiones de
Salud del Senado y de la Cámara de Diputados, estos hicieron hincapié a que
este era un debate que no le correspondía a la iglesia, haciendo alusión a que
ésta y el Estado están separados, por lo tanto la iglesia no tiene ningún rol
que jugar en este tema y que esto le correspondía a salud y que era un derecho
de la mujer. Además el propio senador Girardi declaró que la iglesia no sería
escuchada en este debate por tener una idea mágica de la concepción y del
embarazo, tratándonos de ignorantes y dejando de lado a las organizaciones
provida”.
Además, afirman que se debe ver el feto como “un
paciente en el sistema de salud”, y aseguran que el Gobierno está usando el
proyecto como una excusa para “no solucionar las razones de vulnerabilidad de
los embarazos para dar cumplimiento a promesas ideológicas impulsadas por una
agenda ‘progresista’ y por organizaciones extranjeras”.
El
proyecto que busca despenalizar el aborto bajo tres causales ingresará a la
Cámara Baja el próximo 3 de marzo.