Exitosa intervención médica a madre de Giselle para donar médula ósea a su hija

“Mi hija (Giselle Andrade Anabalón) va a cumplir diecisiete años el 25 de octubre próximo y tendrá que celebrar dos cumpleaños  en vez de uno, porque el 13 de septiembre recién pasado, volvió a nacer porque el trasplante de médula espinal que me sacaron a mí hasta aquí ha resultado exitoso y mi hija no ha presentado señales de rechazo, la recibió sin problemas”.

Ese es el testimonio de Lilian Anabalón, madre de Giselle Andrade, ex alumna de la Escuela Bernardo  O’Higgins y del Liceo Politécnico Cardenal Silva Henríquez, quien, a través de un recurso de protección, torció lo dispuesto por equipos médicos que habían desahuciado a su hija y logró que otro equipo de salud realizara una intervención quirúrgica que permitió que la hija recibiera mil gramos de médula espinal de su madre para seguir combatiendo contra una dolorosa “Aplasia Medular Severa”, que afecta, dolorosamente, a su hija.

La adolescente ha estado internada en centros asistenciales locales, primero, de Valdivia, después y, a la fecha, permanece en el pabellón de enfermos aislados del Hospital “Luis Calvo Mackenna”, en Santiago, un itinerario que se inició en el año 2014.

“El 11 de septiembre pasado me operaron a mí. La operación duró siete horas, pero estoy contenta porque todo salió bien hasta aquí y tenemos que esperar 21 días, a partir del día 13 de septiembre, cuando operaron a Giselle, en una intervención de más de tres horas, para ver cómo van las cosas”, explicó Lilian Anabalón, quien agradeció a Dios por lo que ha logrado hasta ahora y reconoció que no todo ha sido fácil porque “todo el proceso ha sido muy doloroso, duela la columna, las caderas, todos los huesos, pero estoy contenta, feliz, ya que he hecho, como madre, todo lo que he podido hacer por mi hija, por nuestra hija”, aludiendo a su esposo, José Andrade, con quien se turna para que su hija esté con uno de sus padres durante el día y con el otro, durante la noche.

“El primer equipo médico desahució a Giselle y nos indicaron que era mejor que regresara a su casa. Pero no nos rendimos y presentamos un recurso de protección, que la justicia acogió y ordenó la presencia de otros médicos que cambiaron la visión del comienzo y, finalmente, me operaron a mí y a mi hija”, agregó la madre de Giselle, indicando que hasta le pusieron un antibiótico especial para eliminar “unos hongos extraños que atacaron a nuestra hija”.

“Cuando ese nuevo equipo médico se hizo cargo, todo cambió para mejor, gracias a Dios. La doctora Palma, del equipo antiguo, quedó sorprendida por la entereza y la fuerza de Giselle y el éxito del tratamiento que le aplicaron sus colegas, lo mismo que el director del hospital y ahora todo marcha bien, sin problemas y tenemos que esperar hasta comienzos de octubre para ver los resultados en forma más clara y más precisa, pero estamos agradecidos de Dios, de los médicos, del Hospital Calvo Mackenna, como padres de Giselle, como su familia y de todos quienes nos han ayudado en esta lucha por salvarle la vida a nuestra hija”, expresó emocionada Lilian Anabalón.

Un ángel

“En forma especial, queremos agradecer el valioso apoyo y la ayuda que nos ha otorgado don Claudio Retamal, una persona amable, solidaria y de buena voluntad, a quien conocimos en Valdivia y que conoció el caso de Giselle y, en forma desinteresada, ha estado cerca nuestro y nos ha facilitado un departamento de su propiedad aquí en Santiago, donde podemos dormir, podemos estar y si no fuera por él, tendríamos que haber seguido durmiendo en el hospital mismo. Don Claudio Retamal, que trabaja en lo de los salmones, es de Puerto Montt, y nosotros lo consideramos como un ángel enviado por Dios para ayudarnos”, expresó Lilian, con voz emocionada y agradecida, al mismo tiempo.

Otra ayuda importante la ha entregado la comunidad educativa de la Escuela Libertador Bernardo O”Higgins que, recientemente, les hicieron llegar una significativa ayuda económica, un aporte reunido por alumnos, profesores, docentes directivos y padres y apoderados del establecimiento.

Promesas incumplidas

La madre de Giselle tiene un dolor que pretende dejar atrás: “Una vez que vaya a hablar con el director del Liceo Politécnico y preguntarle por qué, después de habernos dicho que nos ayudaría cuando le hicimos saber de la enfermedad de nuestra hija, que cursaba primero medio, después nos la negó e, incluso, ni siquiera nos envió la materia para que Giselle siguiera estudiando en los momentos en que los dolores de la enfermedad y la aplicación de los medicamentos se lo permiten”, dijo Anabalón.

Por ahora, la joven sigue estudiando, ya cursa segundo año medio; sorprende con su inteligencia y con sus buenas notas, en un programa especial que se desarrolla en el centro asistencial para pacientes como ella.

Y su madre y su padre siguen allí, a su lado, agradecidos y contentos con haber hecho casi más de lo posible, con el apoyo y la ayuda de muchas personas.

Es que, Giselle Andrade Anabalón, una joven adolescente que, debido a su enfermedad ha estado en situaciones límite, es la hija de Lilian y de José, quienes tienen muy claro que una hija, un hijo, son tan vitales como el agua, como el aire y llegaron a este mundo sin haber pedido nacer, sino porque el amor de un hombre y una mujer, con la bendición de Dios, le dieron la vida y lucharán porque esa “Aplasia Medular Severa”, sea vencida con el apoyo de los médicos y de todos quienes pudieran tenderle una mano solidaria a esta familia magallánica.

Para prestar ayuda, puede comunicarse con Lilian Anabalón al +56 9 8386 7190

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