Ley
de Plataformas de Apuestas. El exministro Rodrigo Álvarez advierte “al
menos dos aspectos” claves en el debate para un mercado.
Las
casas de apuestas en línea han operado en el país sin que nadie las
regule. He ahí que el debate en la Cámara Alta sea una noticia a
destacar, según el abogado experto en libre competencia y exministro de
Energía, Rodrigo Álvarez. En ese sentido, valoró su tramitación, “pues
se trata de una actividad de amplia difusión e impacto social, económico
y sectorial; que presenta ciertas incertidumbres jurídicas y que, por
sus particulares características tecnológicas e internacionales,
requiere necesariamente de un adecuado marco regulatorio”, pero advirtió
en el debate dos aspectos a considerar.
El
jurista planteó la problemática, a fin de “generar un mercado eficiente
y adecuadamente supervisado”: primero, el marco tributario, y segundo,
la prohibición para que operen los actuales operadores.
En
relación al marco tributario, apuntó: “La carga tributaria diseñada es
más alta que los promedios o esquemas similares comparados, produciendo
-en un marco con alternativas tecnológicas y fácil canalización de los
participantes a otros mercados- un incentivo contrario y potencialmente
perjudicial para el desarrollo ordenado del sector y también para la
pretendida maximización de la recaudación fiscal”.
En
ese sentido, precisó que la suma de los impuestos generales (renta e
IVA) más los específicos, conllevarían a “un escenario impositivo
excesivo e inadecuado, sin mucha claridad práctica y efecto real”.
En
cuanto a lo segundo, que tiene mayor relación también con las licencias
y autorizaciones administrativas, acotó: “Establecer una sanción
posterior para una conducta discutida resulta competitivamente
incorrecto, democráticamente equivocado y legalmente un error”.
“Argumentos
posteriores, mejor construidos, en la línea de bases de datos
preexistentes o una ventaja temporal en el inicio de la actividad, no
son comparables o justificables con el daño u obstáculo de crear una
barrera artificial de entrada. Aún menos en una actividad que se
enriquece con la participación de aquellas plataformas extranjeras y
nacionales serias, altamente reguladas internacionalmente, precisamente
porque pueden dar estabilidad a un sector que por potenciales problemas
sociales, económicos y fiscales requiere instituciones de primer nivel”,