Experto apela a la restauración y reactivación del cine Cervantes

Inaugurado
el 11 de marzo de 1938, el cine Cervantes fue durante largos años un
punto de encuentro y diversión para las familias de Punta Arenas,
quienes se reunían en el elegante salón para ser testigos de la
cartelera de películas y de diversos espectáculos. A cargo de la familia
Mattioni, este edificio dejaría de proyectar funciones 65 años después,
en el 2003, pasando a ser parte del recuerdo y con un futuro incierto,
que hoy está en manos de la Sociedad Española de Punta Arenas, que se
encuentra realizando trabajos en el lugar.

No
obstante, hay quienes apelan a la recuperación de estos espacios, no
sólo por el valor histórico de estos edificios, sino por el potencial
que puede significar a nivel económico y patrimonial.

El
doctor en Arquitectura y profesor de la Universidad Andrés Bello,
Marcelo Vizcaíno, lleva adelante el estudio denominado “Chile en
proyección: catastro y valoración de antiguas salas de cine chilenas”,
proyecto Fondart que está culminando y que ha realizado un registro de
estos recintos. Si bien muchos han sido demolidos, hay casos -como el
cine Cervantes- en los que se puede invertir.

El
experto manifestó que “el Cine Cervantes representa una gran incógnita
con respecto al patrimonio en general. Es un inmueble privado que
necesita y requiere apoyo estatal para seguir funcionando, es decir,
ponerlo en valor y plantear el gran desafío que es qué hacer con ellos.
La gran observación que se hace es que el cine no puede volver a ser lo
que fue, porque al cine lo que le da vida es que cambia, volver a
establecer una sala va a ser muy difícil, poco rentable a futuro. Por lo
tanto la pregunta es ¿Qué hacer con estas salas? Y esa es la pregunta
que se hacen sus dueños. Hay una esperanza que tienen para con el
Estado. ¿Podrá el Estado ayudarme a mantener este edificio? y la segunda
incógnita es cómo hago para mantenerlo”.

Sobre
si el Estado tiene que ayudar al privado para la conservación del cine
Cervantes, Vizcaíno apela absolutamente a este hecho, “este edificio
significa mucho para la memoria material de la ciudad, de hecho está en
una situación de privilegio (frente a la plaza principal) y conforma la
gran orquesta de edificios valiosos del área patrimonial”.

En
este sentido, Vizcaíno se encuentra dando diferentes seminarios a lo
largo del país en donde debate sobre la necesidad de realizar un trabajo
conjunto entre todos los actores sociales, no sólo para restaurar el
cine Cervantes, sino para reactivarlo económicamente. “De nada sirve
tener edificios rehabilitados si no hay actividades comunitarias que los
llene
n de vida”, aseguró.

El
arquitecto aseguró que sumamente necesario que la comunidad conozca la
realidad del cine Cervantes para comenzar a pedir, tanto a las
autoridades como al privado, que se reconozca este tipo de
infraestructuras, para implementar una inyección que permita la
reactivación del lugar.

“Se
necesita realizar una buena planificación técnica, que permita volver a
utilizar este espacio. Las dos características principales que tiene
son el vacío, que permitiría hacer grandes eventos, fiestas,
exposiciones, y el escenario, donde además de cine, porque ya está
construido para eso, se puedan realizar más presentaciones. El cine
Cervantes pudiese ser un centro comunitario, un centro cultural, con una
restauración prolija y seria, ya que esa sala histórica está
fuertemente arraigada a la memoria de los puntarenenses con los que
conversé en octubre pasado, cuando
realicé la investigación sobre este lugar”, manifestó el arquitecto.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS