Falleció vicealmirante (r) Jorge Arancibia Clavel

El
vicealmirante en retiro Jorge Arancibia Clavel, quien cumpliera una
destacada labor al frente de la Tercera Zona Naval de Punta Arenas a
fines de la década de 1990, falleció ayer a los 74 años.

Sus
restos fueron velados en una funeraria de Viña del Mar, debido a las
restricciones sanitarias impuestas por la pandemia, y serán enterrados
hoy, en el Cementerio Parque del Mar, ubicado en el camino alto a
Concón, desde Viña del Mar.

Su
hermano, el general en retiro Roberto Arancibia, recuerda que se
encontraba muy delicado de salud, producto del avance muy rápido y
agresivo de la enfermedad que le fuera detectada en enero.

– ¿Cómo fue la relación de su hermano con Punta Arenas?

“Estuvo
dos años a cargo de la III Zona Naval, entre 1998 y el 2000. Los
mejores recuerdos que tengo eran cuando yo, como general, lo visitaba
junto a los oficiales de la Academia. Nos juntábamos, me recibía él y
recuerdo muy bien que era un enamorado de la zona, había viajado a la
Antártica, con todo lo que significa el cruce del Mar de Drake. Le tocó
monitorear un enorme iceberg que se había desprendido de la Antártica,
así como diversos salvatajes de veleros y gente que se le ocurre cruzar
el canal, en forma temeraria”.

Agrega
que “él era un enamorado de la marina, un submarinista de toda la vida.
Su mayor legado, fue el respeto de sus subalternos, era un hombre que
le gustaban las cosas muy derechas, no admitía distintas
interpretaciones de lo que dictara la ordenanza. Fue siempre muy
respetado por quienes mandó”.

Su
especialización en el área de submarinos lo llevó, entre otros cargos, a
ser Inspector durante la construcción de los Submarinos “Hyatt” y
“O’Brien” en Escocia, Jefe de Estado Mayor de la Comandancia en Jefe de
la Fuerza de Submarinos en 1991 y Jefe de la Misión Naval y agregado a
las Embajadas de Chile ante el Reino Unido, Irlanda y los Países Bajos.

Otro hito que recordaba con gran cariño,
recuerda su hermano, fue comandar el Buque Escuela Esmeralda, durante
la regata por los 500 años del descubrimiento de América, que partió
desde Cádiz y atravesó el Atlántico hasta Nueva York, en 1992.

El 18 de junio de 2001 se acogió a retiro de la institución.

Era
hijo y nieto de marinos, agrega su hermano con orgullo. “Mi abuelo
Lautaro era un gran marino, mi padre también. Dos de sus hijos son
marinos, capitán de Navío y capitán de Corbeta y uno de sus nietos es
hoy cadete”.

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