Según
señalaron a través de un comunicado, “se ha llegado hasta esta etapa
porque la empresa no ha accedido a peticiones mínimas de sus
trabajadores, en su mayoría tendientes a mejorar turnos y descansos que
detengan el impacto en la salud de los tripulantes y en la seguridad de
los vuelos”.
En
concreto, solicitan reducir su secuencia de días de trabajo, que en la
actualidad puede llegar hasta 10 días seguidos con jornadas de 12 horas
diarias, que en caso de contingencias (que no son poco comunes) pueden
alargarse hasta 14 horas diarias.
Otra de las demandas importantes, que
no sólo involucra a los actuales trabajadores en negociación, sino a los
futuros empleados y la calidad del servicio, es impedir la
precarización del trabajo y mantener la carrera funcionaria con algunos
reajustes.
Con
todo, la huelga comenzaría a hacerse efectiva desde finales de la
próxima semana, salvo que las partes acuerden la mediación de la
Inspección del Trabajo, en cuyo caso el plazo se extiende por 5 días.
En
tanto, en caso que se concrete, la huelga de cerca de mil tripulantes
paralizará las rutas nacionales al interior de Chile, con impacto mínimo
en algunos vuelos dentro de Sudamérica.