Falta de locomoción, velocidad en las calles, choferes ebrios y perros abandonados son sólo algunos problemas

La falta de locomoción colectiva entre las seis  y las ocho de la mañana, es el principal problema que afecta a los vecinos del sector sur de Punta Arenas, desde Aguirre Cerda hacia “el fondo”.
En el Cerro de La Cruz se quejan de que es difícil movilizarse porque no hay ninguna línea de taxis colectivos y “ni soñar con una de buses Movigas” que pase por calle Zenteno.
En la Población Loteo del Mar muchos vecinos se sienten inquietos y temerosos por la inseguridad.
En Playa Norte, tampoco la locomoción es de lo mejor y como el sector se ha poblado tanto, los colectivos y buses de Movigas, se han ido tornando escasos “porque, especialmente los taxis, vienen llenos desde Las Naciones”.
En el Barrio Sur, con buen servicio de locomoción pública, molesta de sobre manera que haya “locos del volante” que, a escape libre, demuestran sus singulares habilidades guiando automóviles deportivos y cuatriciclos a altas velocidades.
En la Villa Lorca, pese a la estigmatización que pesa sobre ella, problemas graves no hay, hasta la madrugada de sábados y domingos, cuando el “carrete” finaliza con grescas y gritos, y una que otra agresión, al igual que en las poblaciones “Ríos Patagónicos”, “General del Canto”, ·Chaparro· y “Seno Almirantazgo”, por mencionar algunas que, a juicio de muchos vecinos, “parece que se han tranquilizado por ahora”, dicen con alegre pesimismo.
Otro tanto ocurre en las poblaciones Juan Pablo Segundo y adyacentes, en el Barrio 18 de Septiembre y en Cerro Primavera.
Pero, a veces, también se siente inseguridad en las inmediaciones de la Población Nelda Panicucci y en la Simón Bolívar, la cual limita con la denominada Archipiélago de Chiloé.
Pero algunos dirigentes y dirigentas vecinales insisten en señalar que “son grupitos chicos” y que no es tan grave la situación, aunque “a veces, se necesita presencia policial, que últimamente se ha visto aumentada y eso es bueno para todos”.
Pero…
El panorama general no se aprecia tan grave.
Cierto es que los vándalos que queman vehículos;  los seguidores de los “gemelos de Peñalolén”; los pintores dotados de spray  y los conductores ebrios, crean inquietud, molestan y se espera que sean alcanzados por la justicia, alguna vez.
Sin embargo, el problema que está presente en toda la ciudad es la de los perros que, abandonados por amos irresponsables o que no están guardados en patios residenciales, amenazan a la comunidad, con ladridos, gruñidos y mordiscos.
Hay sectores en que en una sola cuadra se puede contabilizar más de una decena de perros “en situación de calle”. En otros, verdaderas jaurías se toman las veredas, en forma amenazante y, curiosamente, los mismos vecinos los protegen si alguien les lanza piedras o los corretea con un palo.
Resumiendo: los problemas más graves de la ciudad lo constituyen los perros sin amo, dueños de las calles en muchos sectores; los conductores ebrios y quienes destruyen propiedad privada – especialmente, automóviles estacionados en las calles y avenidas –  y pública, con rayados de monumentos, muros y cualquier lugar en que pueden dejar sus singulares firmas.

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