Aló, buenas tardes. Le estoy llamando por el aviso que salió ayer en Yapo, para arrendar una vivienda.
“Lo siento. Ya la arrendé”.
Diez llamados y respuestas idénticas después.
“Sí, tengo un departamento independiente. ¿Es para usted solo? Son $250 mil”.
– No, para mí y mi esposa.
“¿Y ella trabaja?”
– No.
“Lo siento, pero tienen que trabajar los dos, porque si se queda en la casa me sale un ojo de la cara la calefacción y los demás gastos. Tampoco pueden tener hijos, ni menos mascotas”.
Tales son las primeras sorpresas con que se encuentran las personas que llegan de fuera e intentan arrendar una vivienda en Punta Arenas. En la ciudad, con mayor calidad de vida del país, faltan demasiadas viviendas y lo que hay son departamentos interiores, sin independencia, privacidad e imposibilidad de formar una familia. “Es verdad, en Punta Arenas, lo que en otras ciudades costaría arrendar una casa, hablamos de 200 o 250 mil pesos, aquí apenas alcanza para un departamento interior. Si alguien quiere una vivienda real, tiene que pensar en pagar sobre 300 o 350 mil pesos, más el mes de garantía… y apurarse, porque esas viviendas duran en el mercado menos de una semana, en realidad, muchas veces apenas unos días”, dice Claudia Henríquez, corredora de propiedades.
El arquitecto Roberto Vial, también corredor del ramo, lo confirma, pero para él esto es sólo parte del juego de oferta y demanda. “Es cierto, aquí los valores son menos económicos que en el resto, más bien son más elevados que en el resto del país. Pero es consecuencia que la economía es más variada que en el resto del país”.
María Clara Pourget también confirma la tendencia. “A estas alturas, todas las viviendas que están destinadas a segmentos medios ya están arrendadas, hablamos de 300 o 350 mil pesos. Y lo que está disponible son los valores más altos $ 500 mil que se demoran por supuesto mucho más en arrendarse. ¿Cómo lo hace para vivir en Punta Arenas, una persona que gana el sueldo mínimo o incluso $350 mil?, no tengo idea”.
Andrea González, puntarenense quien regresó hace poco a su tierra, cuenta. “Quería una casa independiente, pero no pude. Tuve que irme a vivir con mis padres. Es terrible; te piden $ 300 mil y te lo dicen como si nada, como si comer fuera gratis”.
CULTURA ENRAIZADA
Y es que los factores que inflan los precios en Punta Arenas son profundos y muy arraigados… y lo peor, rara vez quedan consignados en las comparaciones oficiales, donde se asume que el valor publicado de un departamento, corresponde a lo que en el resto del país, se entiende como tal, una vivienda independiente, incluso un departamento interior, que pueda ser ocupado por una familia, sin mayores restricciones.
No es el caso en la capital de Magallanes, donde incluso los propietarios de propiedades sobre $ 700 mil, se resisten a bajar sus arriendos a pesar de la falta de demanda. “Hay personas que han invertido en sus casas para convertirlas en negocios y están convencidas que valen eso y no menos. Aunque uno les diga que el mercado no va a pagar más, ellos insisten. Ahí, uno no puede hacer más. De hecho, cuando me he topado con arriendos excesivos, prefiero no tomarlos”, admite Henríquez.
PROBLEMA DE FONDO
Para el arquitecto Dante Baeriswyl la causa de los altos precios de las viviendas en la capital regional es una muy simple: el plano regulador. “Esta ciudad está estrangulada por su actual plano regulador, el cual data de 1988 y su última modificación ocurrió en 2009, por lo que está totalmente desactualizado”. Simplemente la zona urbana es demasiado estrecha y por eso faltan tantas viviendas. El profesional está convencido que la pronta ampliación del plano regulador es la solución de fondo. “Los precios de las viviendas en Punta Arenas son demasiado elevados, producto de la falta de terrenos para construir”, dice.
Pero hay otros factores. Como explica Claudia Henríquez, “lo que ocurre es que muchas grandes empresas de la zona, entregan bonos a sus trabajadores , para el pago de los arriendos. Y eso eleva los precios”.
Con la caída del petróleo, muchas viviendas de altos valores no han podido ser arrendadas, producto de la caída de la demanda y el retiro de tales incentivos.
Pero el petróleo se está recuperando y con él, ¿subirán más los arriendos?
(Nota de Pedro Escobar / pescobar@elpinguino.com)