Familia salesiana dio emotivo recibimiento a Sor Paola Aspelgreen

Durante
la tarde de ayer llegaron a Punta Arenas, los restos de la hija de María
Auxiliadora, Sor Paola Aspelgreen, tras fallecer, luego de varios meses de
lucha contra una leucemia, la cual terminó con su vida el pasado martes en la
noche.

La
religiosa fue recibida a las 18 horas en el Aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez
de Punta Arenas por cientos de apoderados y miembros de la familia salesiana de
Punta Arenas, quienes la conocieron durante los años que permaneció en la
ciudad como coordinadora de la Pastoral del Instituto Sagrada Familia y Liceo
María Auxiliadora, comunidad a la que pertenecía actualmente.

Aspelgreen
tenía solo 46 años y era oriunda de Puerto Natales e ingresó a las Hijas de
María Auxiliadora en el año 1993.

A
Aspelgreen le fue diagnosticada Leucemia en junio del año pasado, comenzando un
tratamiento en Santiago, en donde se había mantenido bien, sin embargo, la
enfermedad dio un vuelco y en junio de este año volvió a recaer, provocando su
fallecimiento finalmente el martes 7.

En una
entrevista entregada al Boletín Salesiano dijo que “nunca me sentí abatida, me
confié a Dios; si ese era mi momento, sentía que estaba feliz. Había vivido mi
vida a concho con los jóvenes”.

Su
velatorio se está realizando en la capilla del Liceo María Auxiliadora, ubicado
en Avenida Colón con Magallanes y permanecerá hasta hoy desde las 8 hasta las
15 horas. Posteriormente se oficiará una eucaristía para partir con el cortejo
fúnebre hasta el Cementerio Municipal de Punta Arenas.

Reacciones

Algunas
de las personas que llegaron a recibir a la religiosa expresaron la bondad y el
trabajo que realizó Paola Aspelgreen con los jóvenes.

Catalina
Vergara, exalumna del Liceo María Auxiliadora, señaló que “conocí a Sor Paola,
siempre fue una guía y tenía los consejos justos para cada uno, la extrañaremos
mucho”.

Por su
parte, María Miranda, dijo que “aún no lo puedo creer, ella luchó hasta el
final y siempre puso su vida en manos de Dios”.

Finalmente,
Eugenia Córdova, manifestó que “tuve la oportunidad de trabajar con la Sor y
siempre nos inculcó la perseverancia y la importancia de dar la vida por los
jóvenes y ella hoy fue perseverante en enfrentar su enfermedad, pero sobre todo
en dar la vida por los jóvenes”.

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