La pandemia del Covid-19
ha obligado una serie de cambios en recintos donde las personas
normalmente se aglomeran, tales como supermercados y otros recintos que
ofrecen productos de primera necesidad.
En
aquellos locales han adoptado restringir la cantidad de personas que
ingresa al recinto, cerrar para llevar a cabo labores de sanitización
profunda, establecer una cantidad máxima de algún producto por persona e
incluso algunos han optado por la atención telefónica y reparto a
domicilio.
Cuando
el Coronavirus comenzó a propagarse en Chile, las farmacias fueron uno
de los primeros lugares en donde la gente se dirigió para comprar
diversos artículos de limpieza, entre otras cosas.
Actualmente,
cada recinto adoptó medidas distintas para proteger a sus empleados del
virus, y al mismo tiempo evitar la propagación de este. Algunas
farmacias mantienen el local cerrado, y atienden al público a través de
una ventana, otros restringen el acceso y algunos se dedican exclusivamente a la venta de medicamentos.
En Punta Arenas, las farmacias han adoptado algunas de estas medidas. En un recorrido hecho por calles Bories,
se pudo identificar que gran parte de ellas atienden a su público a
través de una ventana, unos pocos han optado por abrir el local, pero
restringiendo la cantidad de personas al interior.
Con
respecto del uso de mascarillas, no todos los trabajadores las
utilizan, aunque la recomendación es ocuparlas en caso de tener algún
síntoma o sospecha haber tenido contacto con algún infectado. El uso de guantes y lavado de manos si se está llevando a cabo.
Respecto
de la cantidad de personas, no había más de 10 personas por farmacia,
lo cual es menor en comparación a la semana pasada. De igual forma, cada
uno de estos respetaba hasta cierto punto, la distancia de un metro
recomendada.