En tiempos de pandemia se trabaja igual, con o sin cuarentena. Las feriantes ubicadas en Salvador Allende con Frei tienen que subsistir y seguir vendiendo sus productos para poder vivir.
Aunque el Covid-19 no parece ser el menor de sus problemas, ya que necesitan algo mucho más básico.
En
el puesto de Eugenia Mansilla, que lleva casi toda su vida trabajando
aquí, hay algo que llama la atención. Es un silla la cual se utiliza
como excusado, con un balde y un pesado confort, un baño improvisado.
Es por eso que ella, junto a varias locatarias del lugar, exigen a las autoridades un baño químico.
“Solo pedimos condiciones dignas para poder trabajar”, afirma Mansilla.
También explica que se han intentado comunicar con el municipio, aunque ha existido algunos problemas.
“El
2 de enero se mandó una carta exigiendo un baño químico pero estamos
todavía a la espera. Nosotras prometemos cuidarlo para que cualquiera
pueda ocuparlo, pero es algo urgente”, agrega la dirigenta quien explica
que, a pesar de la pandemia, no hay posibilidades para ellos de
quedarse en su casa, pues necesitan llevar dinero a su hogar, para
alimentar a su familia.