Gendarmería de Magallanes realizó responso y dijo adiós con todos los honores a “Thor”

Estaba
a punto de cumplir 13 años, su edad lo hacía el ejemplar más veterano
del Equipo de Canes Adiestrados (E.C.A.) de Gendarmería, conocido y
querido por todos, tocó decir adiós al perro rottweiler “Thor”, quien se
encontraba retirado de sus funciones ya que padecía un cuadro de
tumores cancerosos en el páncreas, el hígado y el bazo, que terminó con
su fallecimiento.

La
noticia caló hondo en el equipo de la institución. En una pausa
necesaria que permitió realzar la extraordinaria misión que desarrollan
los perros penitenciarios para el mantenimiento del orden y la seguridad
de los recintos carcelarios, al igual que su positivo aporte social
fuera del perímetro; se realizó una ceremonia para graficar su condición
de “funcionario supernumerario”.

Ataviada
con rigurosa tenida oscura de régimen interno, la dotación del E.C.A.
de Punta Arenas celebró un responso exclusivo para este incondicional
efectivo, en una improvisada capilla en sus instalaciones. “Thor” fue
cubierto con una capa y con el emblema patrio traído por sus hermanos
gendarmes y depositado solemnemente sobre un altar central, bajo la
imagen de San Roque, patrono de los perros.

La
ceremonia encabezada por el director regional de Gendarmería, coronel
Dan Toro Arévalo, contó con la entonación de la Canción Nacional,
seguida de un discurso de despedida a cargo del jefe del E.C.A.,
sargento 2° Iván Sandoval Cea.

Un
toque de clarín al término sellaría esta comunión humano-canina, siendo
los restos del animal subidos a un carro fiscal de la institución para
ser llevado a su cremación y retornar, más tarde, en un ánfora a su
cuartel para permanecer siempre junto al equipo.

Como
instructor y eterno compañero de este rottweiler, estuvo allí el
suboficial Marcelo Jara Jara. Este se encontraba con feriado en otra
región del país cuando debió adelantar el vierne
s
su retorno a Punta Arenas. Guía canino desde 2003 en Punta Arenas,
destacó el honor de trabajar con “Thor”. Donado por un particular en
Magallanes, recordó que integró la primera generación con la que se
comenzó a trabajar en responsabilidad social en Pu
nta Arenas.

Siempre
lo ayudaba a uno en la parte emocional, era como mi sostén, entonces
pierdo y es una tristeza que va a quedar acá, aparte que fue mi primer
cachorro en Magallanes”, destacó.

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