Generalizado rechazo al excesivo número de patentes de alcoholes

El alto número de patentes de alcoholes que ha otorgado el municipio de Punta Arenas fue calificado en términos que fueron desde “una vergüenza”, hasta “una inconsecuencia que no tiene nombre” por parte de todas las autoridades.
Esas opiniones fueron recogidas en el desarrollo de una encuesta callejera con una consulta acerca del tema, realizada completamente al azar entre quienes se desplazaban por el sector céntrico de Punta Arenas.
Singularmente, fueron varones quienes entregaron su opinión y aceptaron ser fotografiados, pero las cinco mujeres consultadas coincidieron en la afirmación anterior, pero se negaron a ser fotografiadas “por temor a represalias” en los barrios donde residen en la actualidad.
Por ejemplo, Patricia O. M., madre de tres hijos, con edades de 22, 19 y 15 años, lamentó el alto número de patentes de alcoholes otorgados por el municipio de Punta Arenas porque “es una tentación muy grande para los más jóvenes, porque los dueños de locales que expenden bebidas alcohólicas, no siempre respetan la ley, no piden carnet para ver si son menores de edad o no, porque lo único que les interesa ganar un poco más de dinero”.
Ella reside en la Población Cardenal Silva Henríquez y dijo que teme que haya represalias en su contra porque hay grupos de personas que apoyan a los comerciantes que venden alcohol a menores de edad.
Eliana B. W., soltera, de 32 años, secretaria, lamentó que hubiera tantas patentes indicando que donde ella vive, en el sector norponiente, dos de cada tres negocios venden alcohol y con patente no les importa si los compradores son o no menores de edad y su una reclama, esos mismos chiquillos que compran “copete”,  insultan,  amenazan y a más de alguien le han golpeado acusándolos de que son “cartuchos”.
Esa misma situación, de acuerdo con los testimonios sin foto de Claudia A. V.; María Teresa O. P. y Ximena y G. C.D., residentes en Villa Las Nieves y en el Barrio 18 de Septiembre, se registra el mismo problema y esta situación es refrendada por los varones que sí aceptaron opinar y  ser fotografiados.
“Muchos clandestinos”
Víctor Chiguay, de 21 años, estudiante de la educación superior, afirmó que “se ve mucho el funcionamiento de clandestinos y son un peligro para todos y seguir entregando patentes para la venta de alcohol es malo, muy malo”.
“Yo vivo en Archipiélago de Chiloé y allí, entre todos, logramos impedir que se otorgara una patente de alcoholes más en el sector: Y el peligro es que le vendan alcohol a menores. Es malo, muy malo”.
“Inconsecuencia”
Juan Quinchamán, conocido dirigente social, dijo que ese número de patentes de alcoholes y seguir otorgando más es una inconsecuencia de las autoridades, porque “a nosotros, si, en nuestra sede, hacemos una fiestecita para nuestros adultos mayores y vendemos unas cervezas o un vino, nos controlan harto y al tiro y no se atienden ni solicitudes ni excusa: nos cierran la sede”.
“Los entes sociales somos servidores de los demás, pero no comerciamos, porque lo que ganamos lo usamos para pagar las cuentas de la organización, la luz, el agua y el gas de nuestras sedes, como la de los ‘Hijos de Calbuco’, y no cometemos falta alguna porque no hay borracheras ni peleas, ni drogas, como en locales del centro de la ciudad. Así que debieran actuar de forma consecuente las autoridades. Si no es así, quiere decir que el chancho está muy mal pelado y eso no es bueno para nosotros y para nuestras organizaciones sociales. Y no den más patentes de alcoholes aunque sea un buen negocio para el municipio, porque esas son caras ¿no?”.
“Son demasiadas”
Matías Carrillo afirmó que le parece mal que el municipio haya otorgado tantas patentes de alcoholes y que debiera otorgarse a los restaurantes y a los pubs y negocios del rubro, pero sin seguir entregando esas patentes de almacenes de los barrios.
“Es malo que haya tantos y tantos lugares donde adquirir bebidas alcohólicas y allí hay facilidades para que los menores de edad lo compren y se sabe lo que pasa después, cuando se pierde el control. Más de quinientas patentes es mucho, es demasiado y eso no está bien para la ciudad”, afirmó.
“Dejan todo sucio”
“Antonio Sotomayor señaló que eran demasiadas las patentes de alcoholes que ha entregado el municipio y él, como comerciante y que tiene una tienda dedicada a la venta de vestuario sabe de los efectos del consumo excesivo de alcohol, en un sector de calle Errázuriz.
“Se compra alcohol a destajo. Beben en la calle a destajo. Hay peleas. Discusiones. Y cada fin de semana hay que salir a limpiar la suciedad que dejan en la calle, en la vereda, cerca de las casas. Y no sólo la gente en situación de calle hace esas cosas y eso es penoso y molesto. Pero hay demasiados locales con patentes de alcoholes”, indicó, pidiendo de paso, que haya control y restricción en el otorgamiento de esas patentes.
“Hay que mirar las estadísticas”
Gregorio Sepúlveda trabajó como taxista por largos años y ha visto y sufrido, en el pasado reciente, los efectos del excesivo consumo de alcohol y la entrega de patentes comerciales para venderlo.
“Hay que mirar las estadísticas de los accidentes de tránsito y no hay que ser niño para apreciar que en la mayoría de ellos está presente el consumo de alcohol, especialmente entre los menores de edad. Y si se dan tantas patentes y se facilita el acceso a las bebidas alcohólicas, todos los esfuerzos que se hacen para evitarlo no sirven de nada, son puro gasto. Y no sólo las estadísticas de los accidente: hay que mirar, también, las de las peleas,  las de los asaltos, las de los robos”, pidió Sepúlveda.

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