Covacevich precisó que el problema se originó en el puerto de
Valparaíso, donde las medidas adoptadas por las autoridades significaron el
rechazo total de los trabajadores afectados y una serie de movilizaciones que
provocaron serios trastornos a la circulación de dos cruceros, en diferentes
puertos del país.
El ejecutivo admitió que, durante la última reunión de la industria de
cruceros, celebrada en Miami, el Gobierno recibió una carta firmada por una
veintena de compañías internacionales quienes instaron a Chile a resolver esta
situación, so pena de abandonar las aguas chilenas.
Covacevich manifestó que el problema no ha sido resuelto pero
manifestó su esperanza que esta mesa permita arribar a soluciones efectivas.