La
península Antártica es una de las zonas del planeta que está siendo más
afectada por el calentamiento global. El glaciar Collins, ubicado en
bahía Fildes (isla Rey Jorge), es uno de los lugares que ha despertado
el interés científico nacional e internacional debido a su evidente
retroceso en los últimos 50 años.
Durante
la Expedición Científica Antártica N°55, la oceanógrafa del Instituto
Antártico Chileno (INACh) y del Centro de Investigación Dinámica de
Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal) de la Universidad Austral
de Chile (UACh), Lorena Rebolledo, realizó mediciones in situ en las
cercanías del glaciar Collins, donde observó la influencia directa del
“freshening”.
El
“freshening” o desalinización es un fenómeno que se produce debido al
ingreso de agua dulce a los océanos, producto del derretimiento de las
masas de hielo. Ocurre como consecuencia de un aumento de temperatura
ocasionada por el cambio global.
“A
menos de 300 metros de distancia del glaciar realizamos siete lances de
una sonda oceanográfica CTD Cast-Away, equipo que registra la condición
actual de temperatura y salinidad en el mar”, explicó la investigadora.
A
partir ello, se determinó que, a los 12 metros de profundidad, la
temperatura del agua en las cercanías del glaciar Collins fluctuó entre
0,7 °C y 1,1 °C.
“Las
mediciones que hicimos indican que mientras más cerca del glaciar, la
columna de agua es menos salina y más fría. Allí es posible ver el
efecto directo del derretimiento de los hielos en el océano austral y,
por lo tanto, la influencia del freshening”, aseguró la doctora
Rebolledo.
Paralelamente, la científica observó que en las cercanías del glaciar Collins, la columna de agua
es estratificada, lo que significa que allí es posible distinguir la
capa de agua dulce provocada por los deshielos. Esto difiere de lo que
ocurre en las afueras del glaciar, donde existe una masa homogénea
respecto de la temperatura y salinidad.