Durante
la última cuenta pública, el Presidente Gabriel Boric hizo una
referencia al continente blanco: “Seguiremos apoyando la construcción
del Centro Antártico Internacional (CAI) del Instituto Chileno Antártico
con base en Punta Arenas, en conjunto con el Gobierno Regional. Lo he
dicho y lo reitero: Chile se opondrá a cualquier explotación comercial
de minerales e hidrocarburos en la Antártica y trabajaremos con todos
los países reclamantes y los firmantes del Tratado Antártico para velar
por el respeto de esta norma. La Antártica es y debe seguir siendo un
continente de ciencia, paz y cooperación”.
Con eso, como contexto, fue que el Instituto Antártico Chileno (Inach) celebró su aniversario número 60.
El
Inach, dependiente del ministerio de Relaciones Exteriores, tiene como
objetivo cumplir con la política antártica nacional, “a través del
desarrollo de la investigación científica y tecnológica -junto con el
fomento de la innovación- con el objetivo de participar efectivamente en
el sistema del Tratado Antártico, fortaleciendo a Chile y la ciudad de
Punta Arenas, como la principal puerta de entrada al continente
antártico”, según señalaron en un comunicado.
El
desarrollo del Instituto ha sido tal, que “en la actualidad,
funcionarios y funcionarias del instituto ocupan las más altas
posiciones en el Comité Mundial de Ciencia Antártica, en el Consejo de
Administradores de Programas Antárticos Nacionales y en la Convención
para la Conservación de los Recursos Marinos Antárticos”.
Y
si bien la promoción y defensa de la ciencia en el continente blanco ha
sido una de las banderas de la actual administración de Gobierno, el
Centro Antártico Internacional tuvo detractores. César Cifuentes, exjefe
de Administración y Finanzas de la Gobernación Regional, calificó el
“apoyo a la investigación científica en la Antártida como loable”, y
llamó a “examinar si esta es realmente la mejor manera de utilizar los
recursos públicos, especialmente en una región que enfrenta problemas
más inmediatos y urgentes”.
“El
CAI tiene como objetivo principal prestar apoyo logístico a
investigadores que llegan a la región, con laboratorios especializados
en hielo, atmósfera, océano, ecología, evolución, geología y
paleontología, además de espacios para actividades académicas y un
auditorio. El costo inicial de esta obra se estima en $150.000 millones,
con un gasto anual de $3.000 millones de pesos para su mantención”,
planteó.
Los fondos
En
la misma línea, cuestionó que esos fondos no se destinen, por ejemplo, a
seguridad pública, con la construcción de un “complejo de 5 mil metros
cuadrados para Carabineros, con un costo aproximado de $10.800 millones,
mejoraría significativamente la infraestructura de seguridad en la
región”; o en materia de vivienda, o un refuerzo al Plan de Zona
Extrema.
“Para
dar un verdadero impulso a la actividad Antártica, no es necesario
construir un costoso Centro Antártico Internacional. Existen otras
estrategias más eficientes y menos costosas. La realización de mesas
público-privadas para mejorar la oferta portuaria, los servicios
logísticos y la oferta de productos puede ser una vía más efectiva y
competitiva. Fortalecer nuestra infraestructura y servicios puede
posicionarnos mejor frente a otras ofertas como Ushuaia”,