Se trata de un recinto de 800 metros cuadrados, dotado de sala múltiple, comedor, cuatro amplias salas de clases, sala de repostería, invernadero dentro de la construcción, área de juegos y áreas verdes.
Allí operará un taller laboral que presta servicios a personas en situación de discapacidad intelectual, síndrome de Down; TEA (trastornos espectro autista). También operará un taller de adultos, el cual trabaja con ex alumnos que, por sus características, no pudieron insertarse en el mundo laboral.
Unpade atiende a 22 personas, cuyas edades fluctúan entre los 16 y 26 años, quienes lucharán por una meta ambiciosa. “Nos proyectamos como empresa protegida para personas en situación de discapacidad, con proyectos de frutales menores; plantar, cosechar y exportar; realizar comidas, jugos y mermeladas, entre otros”, declaró Martita García, directora de Unpade en Punta Arenas.