Las
feriantes que habitualmente se sitúan en la población Alfredo Lorca,
específicamente en la calle Capitán Guillermos, sufrían con las adversas
condiciones con las que atendían a los clientes que llegaban al lugar.
“Esto
era un barrial”, afirmó Paulina Reyes, quien junto con otro grupo de
trabajadores conformaron la agrupación “Esperanza Austral”, en el mismo
momento que volvieron a funcionar dado el forzado receso debido a la
pandemia del Covid-19.
Dicho
organismo, el cual cuenta con la personalidad jurídica durante el
último año, les permitió postular a recursos para mejorar sus
condiciones de trabajo, el cual uno de ellos se concretó con la
instalación de gravilla en los puestos situados en la calle Capitán
Guillermos, gracias a una subvención municipal que, según las propias
feriantes, tuvo una inversión de un millón de pesos.
“Estamos
contentas de haber conseguido algo importante que nos había costado
mucho obtener. Está espectacular. La gente ya no está trabajando en el
barro ni en la humedad. Es un tremendo logro”, añadió Reyes en su
condición de presidenta de Esperanza Austral.
Durante
la semana, realizaron la puesta de este material que permite una
considerable reducción del agua y la lluvia, producto de los factores
climáticos de la zona austral favoreciendo a los comerciantes y a los
miles de compradores que llegan en cada jornada.
Este
fin de semana, mientras se encontraba en la actividad de vacunación en
el mismo lugar, el alcalde Claudio Radonich valoró la ayuda a “Esperanza
Austral” señalando que “lo bueno es que se agruparon. Y la
Municipalidad se encuentra trabajando con ellos hace casi un año. Le
apoyamos con el tema de los bonos, gracias al trabajo del gobierno a
través de los marcos legales. Ahora vemos que la gravilla era muy
necesario”.
Además,
especificó que se encuentra trabajando con cada sector de la populosa
feria. “Cada una tiene su propia dinámica. Y hemos tenido la suerte de
trabajar con buenas dirigentes que se han sacado la mugre”, apuntó el
edil.