Para
muchos, el proceso cercano a la graduación de enseñanza media es un
momento inolvidable. Para Gustavo Pérez, estudiante del Colegio Alemán,
no ha podido disfrutar del todo este momento.
Todo esto por la pandemia del coronavirus.
Nacido
en Punta Arenas hace 17 años, siempre fue parte del establecimiento
germano. Ahora estudia cuarto medio y es también el actual presidente
del centro de alumnos, cargo que asumió este año tras haber estado en
otros cargos. Confiesa que “uno no busca ser presidente, pero hay casos
en el que ocurren circunstancias que te llevan a tomar cargos
importantes”.
En
una amena conversación en el programa “Todo Noticias” de Pingüino
Multimedia destacó que “siempre me he involucrado en las actividades del
colegio y tengo el sentido de pertenencia del colegio. He estado en
muchos cargos”.
El
rol lo asume en circunstancias atípicas. La pandemia del Covid-19 ha
variado el panorama dificultando los planes que conlleva su labor como
dirigente estudiantil. Algunas funciones ha sido el apoyo de los
estudiantes, especialmente los que no ha podido reintegrarse
presencialmente o algunos casos recién poco tiempo de retornos a las
aulas.
“Hay
alumnos que no han tenido clases desde el año pasado. Cuando todos
estábamos en la casa para seguir aprendiendo, pero el rol que uno quiere
tener es ayudarlos a seguir con su desarrollo y que no pierdan la
motivación”, enfatizó Pérez.
También
valora el apoyo entregado por el establecimiento, especialmente con
actividades sociales a distancia, tratando de reducir el agobio que
significó estar encerrados en sus casas. “Tuvimos concursos que se
podían hacer en sus casas, en que los chicos se entretenían”, admite.
“Nos equivocamos de cálculos”.
Marzo
de 2020. La emergencia sanitaria del Covid-19 se declaraba en nuestro
país. Gustavo y sus compañeros recibieron la noticia en una actividad
social. “Estábamos felices como curso. Veníamos de un paseo y nos
dijeron que no había clases, pero nunca pensamos en la magnitud del
proceso que se venía pensábamos que iba a ser un par de semanas o un
mes. Estuvimos muy equivocados en los cálculos”, señaló.
Al
igual que todos, tuvieron que acomodarse a una realidad que no estaban
acostumbrados. Clases a distancia, en el cual señala que “al comienzo
costó, basándose en el ensayo y error”. Si bien, una parte importante
del grupo logró introducirse en esta modalidad de estudio, sabía que
había situaciones imposibles de ocurrir.
“En
ciertas condiciones había ramos que generaban problemas. En Música
podía resultar bien, en Educación Física había espacio para el
acondicionamiento físico. Pero en Matemáticas era un proceso más
complicado, porque siempre son procesos más individuales y necesitan que
el profesor esté al lado de uno corrigiendo y eso no se da en una clase
a distancia. Y lo otro complicado es la retroalimentación, porque los
niños necesitan que les den sus comentarios”, afirmó.
Además
de lamentar la distancia de sus compañeros y amigos, Pérez reveló que
se perdieron una experiencia habitual del establecimiento alemán. “Una
tradición del colegio es que los alumnos de tercero medio se iban a una
gira fuera de la región. No lo pudimos hacer y eso era importante,
especialmente porque lo contábamos en nuestro anuario”, comentó.
“Fue
un año perdido, dentro de la maduración como si hubiera seguido en el
curso anterior, pese al esfuerzo que hacemos con los profesores de
aprender”, complementa.
Cuando
Punta Arenas avanzó a Fase 2, las clases comenzaron a ser híbridas y
cuando siguió escalando de etapas en el plan Paso a Paso, se determinó
que los cursos más avanzados tuvieran clases presenciales con la
completa presencia de alumnos.
“La
presencialidad es vital porque los estudiantes necesitan sociabilizarse
además de adquirir conocimientos. También es importante tener una
educación en el cuidado personal y el respeto a las medidas sanitarias”,
subrayó Gustavo Pérez.
Clave,
a su juicio, fue el proceso de vacunación que se implementó en el país,
en especial en la Región de Magallanes, que fue la zona que más rápido
progresó en cuanto a personas inoculadas.
“Fue
chistoso el tema, porque traté de vacunarme antes (risas). Nunca le
tuve miedo. Con mis compañeros veíamos con entusiasmo. Si bien la vacuna
no es una garantía, pero ayuda y hay menos riesgos. Y eso es una
garantía para realizar actividades sociales”, señaló el dirigente
social, que va la rendir la Prueba de Transición a fin de año y en el
que pretende estudiar Derecho en alguna universidad de la capital.