A fines de la
década de 1980, el entonces alcalde designado Eduardo Menéndez planteó la idea
de hacer una estatua a Su Santidad por su innegable aporte a la paz
chileno-argentina.
Hace ya unos
cuantos años que los habitantes de Punta Arenas han venido escuchando promesas
que, bajo la denominación de mejorar la calidad de vida, mejorar el ornato de
una ciudad puerto o, lisa y llanamente, hacer más hermosa a la Perla del
Estrecho, formularon diversos personeros y de las más diversas ubicaciones
políticas.
Homenaje a Juan
Pablo II
Por ejemplo, a
fines de los años 80, el entonces alcalde Eduardo Menéndez planteó levantar un
monumento en memoria del Papa Juan Pablo II, por el innegable aporte a la paz
chileno–argentina, durante 1977 y 1978.
Hubo consenso en
que Su Santidad merecía tal reconocimiento y no sólo ese, sino que mucho más y
Menéndez recibió numerosas felicitaciones por la brillante idea.
Sin embargo, el
edil decidió optar a una diputación, renunció al cargo de alcalde, fue
designado en su reemplazo José “Chofy” Andrade y la idea quedó ahí, en el aire,
hasta el día de hoy.
Y es una deuda
con el desaparecido y ya santificado Juan Pablo II, que sigue pendiente, aunque
existe la posibilidad de que si el Servicio Electoral acoge la renuncia de
Julián Mancilla o lo inhabilite por haber optado por el cargo de director de la
Escuela Bernardo O’Higgins, Menéndez retorne al municipio y ya como concejal
retome la bandera que dejó hace más de 20 años.
La promesa de
habilitar el Paseo Peatonal en la calle Roca, desde 21 de Mayo hacia el mar,
también está pendiente, pese a que formaba parte del proyecto que remodeló la
Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero, a mediados de la década de los 90, cuando
el ahora diputado Juan Morano ocupaba el sillón alcaldicio.
Del proyecto
original, que algunos recuerdan hasta con techo parecido al que se levanta en
un costado del Palacio Sara Braun, el que mira hacia calle Bories y que hasta
permite la presencia viva de un par de vides, quedaron unos cuantos asientos
sin protección contra el viento, estacionamientos al costado derecho de calle
Roca y una pista estrecha para los vehículos que van en dirección al Estrecho
de Magallanes.
Iban a constituir
un más que valioso aporte a la comunidad y, principalmente, para los turistas
chilenos y extranjeros que requirieran concurrir a baños públicos.
Se construyeron
bajo la acera poniente, la del cerro, de la Avenida Colón en la hoy plaza de
los Derechos Humanos, pero nunca han funcionado como corresponde a un servicio
de ese tipo.
Entonces a construir
futuro porque quedan todas estas promesas sin cumplimiento.