“Hay una conversación pendiente entre nosotros y las grandes empresas”

Iván Ocampo Buljan está al frente de la Asociación Gremial de Pequeños y Medianos Industriales de Magallanes (AGIA) y afirma, con orgullo y satisfacción, que los asociados que representa, unos 200 y de ellos, ochenta y cuatro activos, generan unos dos mil empleos, cuyos sueldos están por encima del salario mínimo, ya que superan los 400 mil pesos.
Entre ellos hay carpinteros, panaderos, artesanos, diseñadores gráficos, dueños de empresas de la construcción, horticultores, tapiceros y otros dueños de pequeñas empresas y prestadores de servicios, todos al alero de lo que fuera la Ampich y que recuerda aún la labor gremial de Héctor Calcutta Caracciolo, allá por los inicios de la década de los años ochenta.
Casado con Patricia Pérez, dueña del hostal Maipú Street, es padre de Ninoska, quien se desempeña en una salmonera, y de Iván, diseñador gráfico, que estudió Ciencias Políticas, pero que no ejerce.
-¿Cómo aprecia el momento económico regional?
“Lo percibo como que no está bien definido. Hay dudas e incertidumbre ante la reforma tributaria y la anunciada reforma laboral, más la actitud de los grandes empresarios, nos llevan a sentir que la economía está estancada. Los cambios debieran haber sido paulatinos y así no nos hubieran afectado tanto”.
-¿Qué pasa con la construcción?
“La baja en este rubro afecta a la zona. Está en mal pie y eso afecta a todos, porque la construcción tiene efectos colaterales importantes, en todo sentido, explican los economistas”.
-¿Cuál es su opinión de la reforma tributaria?
“No está bien definida y debiera considerar las diferencias según los sectores económicos y el nivel de facturación y eso crea incertidumbre, contribuye a que el momento económico sea inestable y que se aprecie que la economía está estancada”.
-¿Qué reciben los asociados de parte de AGIA?
“A cambio de una cuota mensual, les ayudamos a preparar proyectos para ser presentados en Corfo, en Sercotec y contribuimos a confeccionar la Ficha Empresarial para ser presentada en Pro Chile por todas aquellas empresas medianas y pequeñas que podrían exportar sus productos”.
-¿Y los plazos de cancelación de las facturas?
“Ese es otro problema bastante serio, porque hay demoras significativas, de más de 30 y más de 45 días en los pagos de las grandes empresas hacia sus proveedores, como nosotros. Y le doy un ejemplo, una PYME le vendía pan a supermercado Unimarc, durante años se acumuló una deuda que superaba los 120 millones de pesos (con todo lo que eso significa) y le fueron cancelando en las cuotas que ellos fijaron y al día de hoy, todavía le adeudan a nuestra socia una suma cercana a los ocho millones de pesos. Y si no le gusta, se busca otro proveedor y que vea usted”.
-¿Y hay nuevos empresarios en el ámbito de AGIA?
“Se han hecho esfuerzos por crear nuevas empresas, pero no perduran en el tiempo. Duran poco, y nosotros (y lo reafirma Teresa Celedón, una histórica de la actividad gremial que lo acompaña) creemos que el Estado debiera subsidiar a las empresas pequeñas que han sobrevivido por años en la región y siguen produciendo, ya que a nosotros nos gustaría generar más fuentes de trabajo, pero se necesitaría ese apoyo del Estado para seguir en nuestras tareas”.
-¿Y qué otros problemas deben enfrentar?
“Tenemos una carga impositiva bastante pesada, excesiva, diría yo. Y hay demasiados días feriados que los empleadores debemos asumir, ya sea para Fiestas Patrias, fines de año y ahora, aparte de los domingos, hay diecisiete días feriados. Nosotros respetamos el descanso de nuestros trabajadores, lo pagamos, pero eso sale de nosotros y nos afecta. Y creo que ahora va a haber otro día feriado más, el Día de la Región”.
-¿Y la relación con las grandes empresas?
“Hay una conversación pendiente con ellas, porque no basta con el llamado “chorreo” y le insisto que si el Estado, el gobierno, pide que generemos más puestos de trabajo, tiene que hacer un esfuerzo para que nosotros, con los dos mil empleos que hemos generado en el tiempo, los mantengamos y los mejoremos en beneficio de los trabajadores, de nuestras pequeñas y medianas empresas, nuestra región y nuestro país”.
Y señala, finalmente, que, con su trabajo y el de su equipo, seguirá fabricando estanques en fibra de vidrio destinados, por ejemplo, a los ganaderos con problemas de falta de agua o una empresa pesquera de Puerto Natales. Tienen una capacidad de mil, 150 mil y hasta 300 mil litros de agua y, afortunadamente, la factura es cancelada contra entrega del estanque.

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