Hace
exactamente una semana y tras conocerse los resultados de la encuesta Casen
2013, donde se observa que la pobreza por ingreso en la Región de Magallanes
disminuyó de un 7,0% en 2011 a un 5,6% en 2013, el director ejecutivo de la fundación
Hogar de Cristo en Magallanes, había afirmado que, a pesar de los resultados
favorables, en la región “los pobres son cada vez más pobres y eso es
inaceptable”. Ayer, desde la entidad, volvieron a indicar que “la mantención de
los niveles de desigualdad en la región siguen preocupando”.
El
Hogar de Cristo, emitió ayer un comunicado, donde afirma que “la pobreza no
sólo se reduce a términos monetarios”.
“Con la
nueva metodología utilizada en la Encuesta Casen, hoy es posible dar cuenta que
en nuestro país la pobreza no sólo se reduce a términos monetarios, sino que
también hay una serie de otros factores que inciden en que una persona se
encuentre en situación de pobreza. El acceso a la educación, la vivienda, el
trabajo y la seguridad social, y la salud afectan sobremanera su bienestar y
calidad de vida”, señala el documento.
Por
otra parte, la fundación rescata la nueva metodología utilizada, ya que
“permite identificar de mejor manera las carencias que presentan los hogares de
nuestro país”.
En este
sentido, el informe difundido ayer continúa diciendo que “la medición multidimensional de la pobreza
permite identificar de mejor manera las carencias que presentan los hogares de
nuestro país, con el objetivo de hacerles frente y así lograr el bienestar de
la población.
A nivel
regional los índices demuestran que en la Región de Magallanes la pobreza por
ingreso descendió de un 7,0% en 2011 a un 5,6% en 2013, mientras que las cifras
de pobreza multidimensional sitúan a la región bajo el promedio nacional con un
11,8%, pero se presentan grandes carencias en las dimensiones de trabajo
(37,5%) y educación (26,5%).
Al respecto, Oyarzún, señaló que “entregados
los resultados, es posible dar cuenta que nuestra población vive bajo diversas
formas el flagelo de la pobreza, las cuales van más allá de una baja en la
medición por ingresos. Esto nos impulsa a seguir trabajando en pos de generar
políticas sociales que le entreguen soluciones efectivas a aquellos que hoy
viven bajo estas circunstancias”.
El director ejecutivo agregó que “es necesario
que mientras vamos desarrollando políticas que garanticen el ejercicio de
derechos universales, no nos olvidemos de aquellas poblaciones que por sus
niveles de daño y exclusión requieren de esfuerzos focalizados que les permitan
acceder a estas políticas universales. Por ejemplo, las personas que viven en
la calle, las personas con discapacidad mental, los niños y jóvenes que están
fuera del sistema escolar”, enfatizó.