Las personas en situación de calle que han venido ocupando los refugios para usuarios de la locomoción colectiva han ido cambiando sus lugares para pernoctar durante el día y durante la noche.
Después de ser desalojados desde la construcción ubicada en Chiloé casi al llegar a la calle Carrera Pinto, en horas del jueves, esas personas decidieron utilizar como refugio, otro de los paraderos de la misma arteria céntrica, pero esta vez, el que se ubica entre Avenida Colón y José Menéndez.
La decisión fue detonada por la intensa lluvia que se abatió desde la mañana de ayer sobre la ciudad y la sensible baja registrada en la temperatura que, para muchas personas, ha sido el anticipo de la primera nevada del año.
Las personas en situación de calle han seguido compartiendo alcohol ya que, según dijeron, carecen de un lugar adecuado para enfrentar las inclemencias del tiempo y porque no todos tienen cupo en las hospederías destinadas a cobijarlos, ya sea porque llegan en avanzado estado de ebriedad o porque se tornan más violentos que lo habitual y generan conflictos, especialmente de personas jóvenes que riñen con los de mayor edad.
Pero esos refugios de calle Chiloé no son las únicas “caletas” que utilizan las personas en situación de calle.
Hay denuncias acerca de que se introducen en las dependencias que tienen instalados los bancos para sus cajeros automáticos, en cuyos rincones se acomodan, duermen calefaccionados, pero que, al no disponer de baños, los utilizan como tales, con las consecuencias fáciles de prever para los clientes de las entidades financieras.
También se dan tiempo para instalar sus colchones, cartones y cobijas en el refugio ubicado en calle Carrera Pinto, casi esquina de calle Magallanes, donde pernoctan hasta seis personas.
Además, han logrado levantar una especie de refugio en un sector protegido de una residencia en ruinas, debido a un incendio, y que se ubica en calle Carrera Pinto, pasada la calle Armando Sanhueza, donde hasta pueden encender pequeñas fogatas que no son visibles desde el exterior.
¿Signo de los tiempos? ¿Decisiones personales? ¿Huellas de una situación de miseria que no aparece en las estadísticas oficiales?
No se sabe con certeza, pero los indigentes o en situación de calle permanecen allí.