Dos
destacados ingenieros magallánicos cuestionaron ayer la decisión del
Gobierno de destinar más de 28 mil millones de pesos para la
construcción de una vía elevada en el llamado “Cruce de la Muerte”.
La
decisión fue confirmada este fin de semana en Punta Arenas por el
subsecretario de Obras Públicas (OO.PP.), Lucas Palacios, quien aseveró
que se trata de una decisión tomada, pues “se estudiaron todas las
alternativas para resolver un problema que ha significado múltiples
accidentes y la muerte de varias personas y para nosotros como
ministerio la vida de las personas es algo intransable”, expresó.
Ante esto, los cuestionamientos crecieron y ya no sólo desde la CPC, sino también desde sectores profesionales de Magallanes.
Exseremi de OO.PP.
El
exseremi de Obras Públicas, Juan Francisco Miranda, , manifestó que
“aunque digan que se estudiaron todas las alternativas, da la impresión
que ello no es así y que no se realizó un estudio efectivamente integral
del proyecto”.
Miranda,
quien es ingeniero civil de la Universidad de Chile, basa ese duro
juicio en el hecho que la propuesta del MOP considera una vía elevada
con una velocidad de diseño de 60 kilómetros por hora, en circunstancias
que con el cambio en el plano regulador, todo el sector aledaño y que
se extiende desde la Avenida Frei hasta el aeropuerto, se va a convertir
en una zona urbana, lo que significará una velocidad menor, tanto por
el cambio de normativa, como por el mayor flujo de vehículos que
ingresará a esa vía desde las futuras poblaciones que allí se instalen.
“En la práctica, el ingreso por la Ruta 9 se va a convertir en una
verdadera prolongación de la Avenida Bulnes”, una arteria que no
requiere de vías elevadas.
Esta
menor velocidad se modera aún más por el impacto de la futura
prolongación de la Avenida Circunvalación, que ingresará un mayor flujo a
esta arteria, lo que añade otro problema. “En este caso, donde también
tenemos el mismo problema de intersección de avenidas, ¿también debemos
construir vías elevadas?”, preguntó.
Miranda
cree firmemente que antes que pensar en una obra de semejante costo se
debiera partir con un adecuado sistema de semáforos y rediseñar mejor el
circuito de calles de esa intersección, lo que representaría una
inversión de 100 millones de pesos versus 28 mil millones.
“Si no
funciona el semáforo, se debe implementar una rotonda. En Puerto Montt,
la rotonda tiene un radio de 55 metros y funciona bien y en Río
Gallegos, 65 metros. Aquí se podría construir una de 75 metros”,
aseveró.
Participación
El
ingeniero Fernando Harambour ve en la propuesta del MOP una falla
todavía más profunda. “Cuando se desarrollan grandes proyectos de
ingeniería en el mundo, las grandes empresas siempre tienen al frente un
panel de expertos que discute y debate propuestas alternativas. En este
caso, ese ejercicio está totalmente justificado por el valor de la
obra, hablamos de $28 mil millones. Sería muy bueno discutir el proyecto
en una mesa de trabajo con profesionales regionales”.