En el año 1946, la Marina argentina introdujo
en el Lago Fagnano, Tierra del Fuego, 10 parejas de castores traídos
desde Canadá, para crear una industria peletera local. Sin embargo, la
actividad no prosperó y esos 20 castores se multiplicaron sin
restricción debido a la ausencia de predadores naturales, convirtiéndose
en una nociva especie exótica invasora, para la cual hoy se estima una
población entre 65 mil y 110 mil individuos en el archipiélago fueguino,
según la página gefcastor.mma.gob.cl.
Sin
ir más lejos, los efectos que ha dejado el castor, tanto en el lado
chileno, como argentino, han sido negativos, para los ecosistemas
naturales de la zona, ya que han causado la destrucción e inundación de
grandes extensiones de bosque nativo, así como de turberas y
pastizales. Estos procesos no sólo han provocado la pérdida directa de
bosques, sino, también disrupciones de cursos de agua, del ciclo
hidrológico y químico en las cuencas afectadas, pérdida de capacidad de
retención de carbón por parte de bosques y turberas, además de problemas
de inundación hacia caminos y conflictos en las bocatomas de plantas de
potabilización de agua.
El
problema se agravó cuando en 1990 se registró que el castor canadiense
cruzó el Estrecho de Magallanes para alcanzar la península de Brunswick,
distante a tan solo 49,9 kilómetros desde Punta Arenas.
Desde
ese entonces, la preocupación por contener el avance de esta especie
invasora ha ido en aumento. Uno de los hitos más recientes en esto ha
sido que en el año 2017 se realizó el primer taller binacional entre
Chile y Argentina. La idea de aquella iniciativa fue enfocar el trabajo
en conjunto entre Chile y Argentina.
Especie dañina
El
castor es un mamífero de la familia de los roedores, y como tal, tiene
la constante necesidad de “roer” la madera de los bosques nativos donde
habita. La consecuencia de esta acción ha sido la modificación de casi
la totalidad del hábitat para el beneficio de este animal, ya que el
castor crea madrigueras por donde circula el agua de los riachuelos,
madrigueras que han formado verdaderas lagunas que han podrido las
raíces de los árboles nativos de la zona de Tierra del Fuego. Es debido a
esto que esta especie es considerada como dañina.
El visón
En
el año 1934 se introdujo el visón norteamericano que al igual que con
el castor, se tenía pensando que la piel de este animal podía ser
utilizado para la industria peletera de aquel entonces, plan que
finalmente no avanzó más porque las condiciones que adquirió esta
especie no fueron las mejores para el desarrollo de esta actividad
comercial.
Y al igual que el castor canadiense, al visión norteamericano se le dejó en libertad, la consecuencia de ello radica hasta en nuestros días.
Año
a año, el visión se expande entre 5,5 a 9 kilómetros y el daño que
causa está radicado principalmente en que este animal caza especies que
son endémicas de Tierra del Fuego, como el carpintero negro, que es un
ave típica de los bosques templados del sur de Chile y la Patagonia.