Investigadores analizan la biología y ecología de las aves australes

Cada día cerca de las 5:30 horas inicia su jornada el doctor en Ciencias biológicas Juan Rivero de Aguilar y también, investigador del Centro Internacional Cabo de Hornos (CHIC)-UMAG, para desarrollar su jornada de monitoreo de aves en las estaciones de anillamiento en el Parque Etnobotánico Omora, en Puerto Williams
La primera estación destaca por ser una fuente de alimento de las aves al interior de este parque, que posee 5 especies de árboles. En verano, en el Notro (Embothrium Coccineum), las especies se alimentan de las flores, mientras que, en invierno, de las semillas. Por su parte, la estación Canelo, más adentrada en Omora, se encuentra inserta en un bosque de canelos (Drimys winteri).
En cada estación, se encuentra un entramado de cinco redes que conforman un círculo, donde las aves son atrapadas. Cada 15 a 30 minutos, los investigadores realizan un recorrido por este círculo, y capturar los individuos para su anillamiento. Para destacar, durante más de dos décadas de trabajo, más de 16 mil aves han sido capturadas, siendo en total posible anillar a 25 especies distintas en Omora, entre las que se registran el fío-fío, chincol, carpintero grande, comesebo, entre otros.
El anillamiento de las aves australes consiste en registrar una serie de medidas biométricas del ave, tales como: su tamaño, las patas, sus alas, el peso, entre otras, además de constatar su edad y sexo.  Posteriormente, se produce el anillamiento del animal, que posee un número único, “como una especie de RUT”, sostiene Rivero. Aquel paso es fundamental para el objetivo de los estudios.
“De esa manera, del transcurrir de los años, si se vuelve a recuperar esas aves, después tenemos la información de cuando pusimos el anillo y cuando se recuperó. Eso nos da datos, por ejemplo, de los cambios en el ensamble de aves, cuáles especies habitan en el bosque, cuáles son residentes y migratorias, cuál es la fenología de migración, por ejemplo”, indicó el académico.
Sumado a ello, el ejercicio de monitoreo se desarrolla cada tres días por estación durante el mes.
Estos procesos de anillamiento se obtienen importantes datos de las aves, que son insumos que van alimentando los estudios que se desarrollan bajo el alero del CHIC-UMAG y de otras entidades. Por ejemplo, en Omora se analiza la transmisión de enfermedades como la malaria aviar, en especial, dada la migración de determinadas aves que llegan hasta Cabo de Hornos, y los potenciales efectos sobre las especies que habitan allí.
A su vez, estos estudios desde el fin del mundo, permiten conocer cómo las aves se desenvuelven frente al cambio climático. En ese sentido, estas especies también son indicadores ambientales, siendo altamente sensibles al clima y a la disponibilidad de alimento,

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS