Hace poco más de un mes, o tal vez un par de semanas, la Municipalidad de Punta Arenas, con el apoyo de Servitrans y numerosos vecinos, desarrolló un intenso y extenso operativo de limpieza en diversos sectores de la Población Aves Australes y en lugares cercanos al estero Llau Llau.
En esa oportunidad, las bateas se repletaron de basura, restos de electrodomésticos, neumáticos en desuso, colchones viejos y restos de mobiliario averiado e irrecuperable.
Metros y metros cúbicos de desperdicios fueron llevados al Vertedero Municipal y parte importante del paisaje vecinal cambió en forma significativa, para alegría de muchos residentes en la población.
Sin embargo, el trabajo de limpieza se ha visto frustrado por las acciones de personas irresponsables, cuyos actos vandálicos no sólo contaminan el sector, sino que, además, rayan en lo delictual.
En la parte posterior de la Población Aves Australes y en terrenos cercanos a ella, existe una serie de basurales clandestinos llenos de desperdicios, desde residuos hogareños hasta restos de vehículos abandonados.
Al final y por detrás de calle Los Ñandúes, Los Petreles o los Zorzales, en dirección al estero Llau Llau, personas desconocidas -y otras no tanto-, han acumulado chatarra y depositado partes y piezas de vehículos viejos, creando una especie de montículo alargado, de decenas de metros de extensión, además de los infaltables colchones rotos, restos de electrodomésticos irreparables, sillas rotas, juegos de living, las alguna vez cómodas poltronas, latas, restos de madera y todo aquello que, como basura, pueda imaginarse.
¿Quiénes son los responsables de esas acciones?
No se sabe, pero existen sospechas fundadas de quienes fueron.
¿Cuándo y cómo lo hicieron?
Tampoco se dan fechas concretas ni horarios porque, a veces, es de noche o es por las madrugadas.
Pero lo concreto es que el basural está allí, cercano a las viviendas de la Población Aves Australes, con todo el riesgo sanitario que implica su cercanía a estas, un foco de ratones y perros que deambulan buscando algo que comer en medio de los desperdicios.
¿Será necesario realizar otro operativo de limpieza para mejorar el sector?
Y aun si llega a ser así, con bateas, camiones y otros vehículos, junto a personal municipal, de Servitrans y de los propios vecinos, ¿cuánto tiempo demorará en surgir nuevamente este singular vertedero de basuras, desperdicios y otros “productos” que esparce la irresponsabilidad y el vandalismo cuasi delictivo?