Jardín infantil Villa Austral destaca por su multiculturalidad

Son
nacidos en nuestro país e, incluso, en Magallanes, pero son
descendientes de otras naciones. En su ADN, conservan costumbres, platos
y danzas completamente diferentes a las nuestras. Se trata de los niños
chilenos, pero hijos de migrantes, y es una realidad que durante los
últimos años se ha destacado en establecimientos educativos de primera
infancia, como es el caso del Jardín infantil Villa Austral, que cuenta
entre su matrícula con trece párvulos que en su corazón representan a
otros países, lo que enriquece la diversidad de las familias y se ve
reflejado en la educación que se imparte.


“Tenemos
en este momento trece nacionalidades diferentes. Algunas son latinas,
otras son fuera del continente y es una variedad bastante grande de
diferentes culturas, que se reúnen en la educación que nosotros
desarrollamos en el jardín infantil. Siempre hay un compartir de los
intereses de las diferentes culturas, a veces, lo que es el juego, el
canto, cómo -los padres- educan y cómo crían a sus hijos, para hacer un
currículo basado en la afectividad que es nuestro sello”, explicó la
directora del establecimiento, Sterlina Fuentealba.


En
los menores, no existen ánimos de discriminación, la búsqueda de las
diferencias entre ellos, ya sea por el color de la piel, la textura de
su cabello, o la herencia de algún acento en su dialecto, se traduce en
la facilidad para vincularse con sus compañeros.


Asimismo,
las distintas costumbres se ven reflejadas en el planteamiento
educativo del establecimiento con el desarrollo de sus actividades,
destacando la diversidad de la conformación de las familias. Todo esto,
se ha convertido en un reconocimiento en la comunidad. “Hay muchas
familias que llegan acá por recomendación, porque se sienten acogidos de
la cultura que ellos son y el trabajo que aquí se hace”, añadió la
directora.


La
encargada de este proyecto recordó que desde el 2009 con el ingreso de
una estudiante de nacionalidad dominicana se ha percibido la recepción
de estudiantes no descendientes de chilenos.


De
igual manera, el objetivo del jardín infantil es integrar a los
párvulos y a sus familias cuando se desarrollan actividades extra
programáticas. Es ahí donde no puede faltar la música, danza y otras
tradiciones típicas de sus países y, por supuesto, las chilenas y
magallánicas, e incluso mapuche, ya que hay niños que se sienten
identificados con esta etnia.

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