El analista magallánico Jorge
Guzmán, dio a conocer recientemente una extensa columna donde analiza
en detalle las debilidades de nuestra política exterior en la defensa de
nuestra soberanía.
La Argentina de Milei
“La
tolerancia con Irán, Hamás, Venezuela y Bolivia contrasta con la
anotada antipatía hacia la Argentina de Milei, cuya política exterior no
tiene, ni mucho menos, epicentro en Chile, pues se focaliza en
reposicionar al país como parte de Occidente (en el sentido político,
geopolítico y cultural de la expresión)”.
“Un
elemento principal de esa política consiste en la reconstrucción de las
confianzas con Washington y el resto de las capitales occidentales. La
acelerada modernización de sus fuerzas armadas es un subproducto de esa
política”.
“En
el mismo marco se inscribe la visita de la Jefa del Comando Sur de las
FF.AA norteamericanas a Ushuaia, ocasión en la que, en presencia de
Javier Milei, se anunció una base conjunta en el sector argentino del
canal Beagle (proximidades de Puerto Williams)”.
“Si bien, en contexto, más que una base parece tratarse de un depósito de apoyo logístico para operaciones
antárticas, la efusividad de Milei facilitó que en Chile el anunció se
leyera como una amenaza. Mientras que cierta prensa y opinólogos ad hoc
interpretaron que se trataba de un preparativo para un nuevo conflicto
bilateral, otra vez el gobierno argentino evitó elaborar sobre el tema”.
“Ello
debido a que -en contexto- comentar comentarios chilenos es
inconducente e innecesario. En la perspectiva argentina, la disputa con
Chile sobre las respectivas proyecciones hacia la Antártica deberá
resolverse en el marco del sistema de solución de controversias
prescrito en el Tratado de Paz y Amistad de 1984, cuya Comisión de
Conciliación, a petición de Buenos Aires, fue convocada en 2023”.
“Eso
luego de que dicho país objetara la actualización de la proyección de
nuestra plataforma continental de 200 millas al oriente del -en la
nomenclatura argentina- meridiano del cabo de Hornos”.
“Argentina
sostiene que esa longitud fija la separación entre los océanos Pacífico
y Atlántico, por lo cual Chile no puede aspirar a territorios
-incluidos los submarinos- al Este de esa coordenada”.
“Chile nunca otorgó ninguna validez a esa hipótesis”.
“Si
en un mapa el lector verifica la proyección hacia el Polo Sur del
citado meridiano del cabo de Hornos, observará que, conforme con la
tesis argentina, la Antártica Chilena queda reducida al sector oceánico
al occidente de la Península Antártica. Si esto es así, entonces la
diplomacia del vecino no necesita hacerse cargo de los comentarios y la
antipatía de la administración Boric y su diplomacia turquesa”.
“No
es descartable que la réplica argentina a la antipatía chilena ocurra,
precisamente, en el ámbito de las cuestiones de límites pendientes en la
Patagonia, el Mar Austral y la Antártica. La diplomacia turquesa no
está, ni de lejos, preparada para esta circunstancia”.
“Es
evidente que, en materia de defensa del interés nacional de largo
plazo, nuestra primera línea de defensa se empeña en no asumir que, en
el mediano y largo plazo, un desafío geopolítico fundamental se localiza
-junto con el todavía no resuelto asunto Campo de Hielo Sur- muy al sur
de Santiago”.
“Ensimismada
en profundizar una agenda universalista y declarativa, simpatizar con
la causa palestina (con Hamas, Hezbolá y la teocracia de los ayatolas), e
intentar un equilibrio imposible con el chavismo y la Bolivia
plurinacional, esa supuesta política no es sino un popurrí de artificios
que, una y otra vez, exteriorizan improvisación y torpeza, desconcierto
e incoherencia o, si Usted prefiere, una preocupante pobreza
conceptual”.
“Basta
recordar que, si en el episodio audio/barco inglés, el anterior
Secretario General de la Cancillería confesó un favor al gobierno
peronista de Alberto Fernández, que pudo importar una violación de la
neutralidad permanente del estrecho de Magallanes (Tratados de 1881 y
1984), el actual Secretario General es uno de los gestores del acuerdo
de cooperación con Venezuela, a través del cual el gobierno cree
asegurar cooperación para resolver -post facto- problemas que mantienen
alarmados a los chilenos”.
“Todo
esto confirma que la política exterior turquesa no es, en sentido
epistemológico, una política. No es más que una sucesión de actos
tardíos e inconexos, omisiones y errores catastróficos que, por
acumulación, lesionan el interés permanente de Chile”.
“En
ese enorme hándicap (ausencia de una doctrina, principios
intelectualmente sólidos y objetivos de larga duración) se origina la
debilidad del análisis de contexto y de prospectiva que afecta a la
diplomacia nacional (y por extensión, a la acción exterior del
gobierno)”.
“Esto
que ocurre después de décadas de intervencionismo sobre el servicio
diplomático perpetrado por todos los Partidos políticos, que eliminó la
meritocracia y catalizó trenzas de correligionarios y amigos para
facilitar el ascenso a los puestos de mayor responsabilidad de
funcionarios bien conectados. La evidencia reiteradamente confirma que
los actuales diplomáticos de mayor rango (los empleados públicos mejor
pagados) carecen de las cualidades intelectuales para asesorar
eficientemente a presidentes y ministros”.
“A
ello hay que agregar el mesianismo narcisista de algunos cancilleres
que, por décadas, evitaron hacerse cargo de problemas estructurales y de
larga duración, especialmente la complejidad de la amenaza chavista,
las múltiples facetas del irredentismo boliviano, y la amenaza para la
paz y la seguridad regional derivada de las cuestiones pendientes con
Argentina en la Patagonia, el Mar Austral y la Antártica”.