Llevaron
su alegría y esfuerzo para compartirla con los habitantes de Villa
Dorotea. Con mochilas cargadas de sueños y ganas, un grupo de
estudiantes de Santo Tomás Punta Arenas, dejó por un momento las aulas y
el merecido descanso invernal para colaborar con la comunidad local en
hacer sus días un poco mejores.
El
equipo de voluntarios viajó hasta la Provincia de Última Esperanza,
como parte de las acciones que cada año la institución educativa impulsa
y motiva a sus alumnos en la vinculación con su entorno.
Desde
la reparación de viviendas, hasta la atención podológica junto a la
entrega de alimentos que los propios jóvenes reunieron con apoyo de
empresas regionales, esta nueva campaña voluntaria volvió a demostrar
que los estudiantes tienen mucho para entregar, que su formación es
mucho más que libros o la preparación para el mundo laboral.
“Estos
cinco días junto a la comunidad de Dorotea y compañeros de otras
carreras fue algo inigualable y llenador para mi alma. Es una instancia
de aprendizaje y convivencia”, afirmó Moria Ibacache, estudiante de
Trabajo Social.
“A
través de este voluntariado, vi lo que es el compañerismo, el cariño y
la humanidad que cuesta tanto apreciar en la sociedad”, comentó la
joven.
Para
Cristian Fuentealba, la experiencia fue similar. “Tener la oportunidad
de brindar nuestro cariño llenó mi corazón de alegría. Nos hace ver la
vida desde otro punto de vista, valorar lo que tenemos. Me siento una
persona nueva”, señaló el estudiante de Topografía.
Las tareas fueron variadas y específicas en relación directa con los pobladores de la villa.
“Intervención
en viviendas como revestimiento, cambio de techumbres, además de
intervenciones sociales con visitas domiciliarias de podología con
adultos mayores. Estamos muy contentos porque 26 estudiantes voluntarios
creyeron en nuestro trabajo y concretaron su participación dejando de
lado sus vacaciones para entregar solidaridad, bien común y aprender del
trabajo en equipo y desarrollar habilidades blandas”, explicó la
directora de Asuntos Estudiantiles Molkembuhr.
Reconocimiento transversal
Los
voluntarios realizaron una pausa en sus tareas para saludar dialogar
con las autoridades comunales. Junto a concejales y el propio alcalde de
Puerto Natales Fernando Paredes, los estudiantes pudieron comentar
sobre su trabajo y motivaciones.
“Me
gustaría agradecer y valorar a los más de 28 estudiantes que estuvieron
casi una semana haciendo un trabajo social. Yo creo que Santo Tomás
tiene que sentirse orgullosa de los jóvenes que está formando”.
Según
explicó la directora de Asuntos Estudiantiles Claudia Molkembuhr, “Este
año hicimos el contacto directo con Puerto Natales donde nos abrieron
las puertas para poder concretar estas acciones tan loables que
desarrolla Santo Tomás de Arica a Punta Arenas en diferentes comunidades
durante vacaciones de invierno y verano”.
Reconocimiento
y agradecimiento que fueron replicados por los propios beneficiados.
Este es el caso de Pamela Ojeda Miranda, para quien la vida en Dorotea
no es nada fácil. Junto a su familia integrada por seis personas, dos de
ellas con discapacidad, y un hijo que recibe diálisis, aun así, estos
últimos cinco días fueron diferentes.
“Estoy
contenta en estos momentos, contenta por los jóvenes. Para mí fueron
unos ángeles, que bueno que puedan hacer esto cuando están estudiando,
conocer la realidad que uno vive”, expresó la madre de cuatro hijos.
Para
René Carrasco, presidente de la Junta de Vecinos número 12 de Villa
Dorotea, “el trabajo que han venido a hacer los estudiantes nos ha
llenado de agrado. Estamos viendo que hay interés no solo de los entes
gubernamentales sino también de instituciones privadas para venir a
Dorotea, ver su realidad y ayudar en lo que más se pueda”.
Experiencia de vida
El
paso de los jóvenes por la villa natalina, no será en vano ni tampoco
se convertirá en una acción más, por el contrario, y de acuerdo con los
propios testimonios de los estudiantes, esta nueva campaña de trabajos
voluntarios, será atesorada de una manera distinta.
“Yo
elegí estudiar topografía porque tengo un sueño que es hacer viviendas
para personas que lo necesiten, estamos en este mundo por alguna razón y
creo que mi destino siempre será ayudar y para poder realizar mi sueño
tengo que ser un profesional a base de estas actividades se nos da la
oportunidad de aconsejar y darle esperanzas a más personas si yo puedo
ser profesional todos los demás también pueden”, confesó el futuro
topógrafo Cristian Fuentealba.
“La
mayoría llega de una forma y se va de otra y la verdad es que para mí
fue así”, reconoce el estudiante de Preparador Físico Raúl Uribe, quien
estuvo a punto de no participar por temas económicos. “No saco nada con
ir a ayudar a los demás si no puedo resolver mis propios problemas”,
decía el joven. Con el correr de los días esa idea fue cambiando.
“Me
ha servido mucho para empatizar con las demás personas, compartir con
personas increíbles, salí de mi zona de confort para ir a ayudar a gente
que realmente lo necesitaba y la verdad es que fue una experiencia muy
gratificante”, indicó Uribe.
Finalmente,
para Camila Riquelme, estudiante de Preparador Físico, “estas
instancias nos ayudan a comprender el verdadero sentido social, la
empatía con el prójimo, la necesidad de ser un aporte, valores que a lo
largo de nuestras carreras como futuros profesionales nos identificará
con un sello personal que nos brinda la institución, haciendo la
diferencia con el resto del círculo socioprofesional”.